/ martes 19 de noviembre de 2019

Microscopio Social

El cambio de horario, que se produce en verano e invierno, se aplicó en muchos países a principios del siglo XX. En México, el nuevo horario de verano se empezó a implementar en 1996 para empatar la hora con la de Estados Unidos, aunque el estado de Baja California continuamente lo realizaba desde 1976.

En 2001, cuando el presidente Vicente Fox emitió el decreto para establecer el horario de verano, en la Ciudad de México el jefe de Gobierno era Andrés Manuel López Obrador. Como se recuerda, mediante controversia constitucional impugnó esta medida y expidió un decreto que no reconocía el cambio de horario. Esta discrepancia entre ambas autoridades obligó al Legislativo a expedir la Ley del Sistema de Horario, que desde 2001 determina las zonas y husos horarios en todo el país.

En el horario de verano se adelanta el reloj una hora para usar más la luz del día. A tal horario se le han adjudicado algunos beneficios como mayor comercio, mayor seguridad, disminución de accidentes, posibilidad de hacer más actividad física y, sobre todo, ahorro de energía eléctrica. Con ello se quiso fomentar la cultura verde, pero después de más de 23 años que se ha puesto en práctica, los beneficios para los ciudadanos aún no son notorios.

El problema principal es que la hora que se adiciona con mayor luz en la tarde se pierde en la mañana, por lo que suponer que se reducen los niveles de criminalidad, es contradictorio: los estudiantes para ir a sus escuelas, los trabajadores a sus centros labores y quienes salen a ejercitarse por la mañana, lo hacen a oscuras. Ello incrementa la posibilidad de hechos criminales.

La implementación de este horario ocasiona afectaciones a la salud, al ámbito escolar —los niños de preescolar son los más afectados—, a las actividades económicas, a la inseguridad pública, pero sobre todo, en el recibo de la CFE no se percibe el ahorro de la energía eléctrica.

Está demostrado que el horario de verano no solamente no ahorra energía, sino que provocaría pérdidas económicas al causar problemas en la rutina diaria y con ello retardos y ausentismo laboral que se manifiestan en una baja productividad.

Estas afirmaciones que he sostenido durante años, son avaladas por la Secretaría de Energía (SENER), que recientemente acaba de manifestar sus consideraciones para que en 2020 ya no exista el cambio de horario. La SENER asegura que “No cumple con el objetivo de tener ahorros de energía eléctrica, además de que no es funcional y puede provocar daños en la salud de los habitantes”.

Como todos ustedes saben, desde 2016, el Dr. Víctor Antonio Corrales Burgueño y un servidor presentamos ante la Cámara de Senadores una iniciativa ciudadana para que en Sinaloa no se aplicara el cambio de horario. Esta propuesta fue respaldada por 262,876 firmas de ciudadanos, pero fue rechazada por dos votos en el Pleno de los senadores. Sin embargo, en octubre de 2018 volvimos a presentar otra iniciativa con el mismo objetivo, con el apoyo de 221,281 firmas de sinaloenses.

También hace unos meses el senador Félix Salgado Macedonio presentó una iniciativa para que en México no exista el horario de verano, por lo que esperamos que estas dos propuestas sean aprobadas por los legisladores de todos los partidos políticos, en especial los de Morena, que son mayoría en la Cámara alta. El Senado de la República cuenta hasta el 15 de diciembre para poder aprobar esta iniciativa que evite que el horario de verano entre en vigor en 2020.

Muchos países ya dejaron de implementar esta medida, y en especial la Unión Europea se pronunció para que en 2021 se deje de aplicar el cambio de horario. Además, muchos países en Centroamérica, Asia y toda África nunca cambiaron la hora.

Confiamos en la congruencia del presidente Andrés Manuel López Obrador que en su momento se opuso a la aplicación del horario de verano en la Ciudad de México, argumentando que perjudicaba la salud de los ciudadanos y que no contribuía al ahorro de energía. Hoy que su partido tiene mayoría en la Cámara de Senadores, confiamos en que esta medida será aprobada.

Confiamos también, en que los senadores no ignorarán a los 221,281 ciudadanos sinaloenses que no quieren el horario de verano en el estado. Esperamos que en las próximas semanas podamos dar la noticia que los sinaloenses hicimos historia y el Senado escuchó el reclamo de nuestra población.

El cambio de horario, que se produce en verano e invierno, se aplicó en muchos países a principios del siglo XX. En México, el nuevo horario de verano se empezó a implementar en 1996 para empatar la hora con la de Estados Unidos, aunque el estado de Baja California continuamente lo realizaba desde 1976.

En 2001, cuando el presidente Vicente Fox emitió el decreto para establecer el horario de verano, en la Ciudad de México el jefe de Gobierno era Andrés Manuel López Obrador. Como se recuerda, mediante controversia constitucional impugnó esta medida y expidió un decreto que no reconocía el cambio de horario. Esta discrepancia entre ambas autoridades obligó al Legislativo a expedir la Ley del Sistema de Horario, que desde 2001 determina las zonas y husos horarios en todo el país.

En el horario de verano se adelanta el reloj una hora para usar más la luz del día. A tal horario se le han adjudicado algunos beneficios como mayor comercio, mayor seguridad, disminución de accidentes, posibilidad de hacer más actividad física y, sobre todo, ahorro de energía eléctrica. Con ello se quiso fomentar la cultura verde, pero después de más de 23 años que se ha puesto en práctica, los beneficios para los ciudadanos aún no son notorios.

El problema principal es que la hora que se adiciona con mayor luz en la tarde se pierde en la mañana, por lo que suponer que se reducen los niveles de criminalidad, es contradictorio: los estudiantes para ir a sus escuelas, los trabajadores a sus centros labores y quienes salen a ejercitarse por la mañana, lo hacen a oscuras. Ello incrementa la posibilidad de hechos criminales.

La implementación de este horario ocasiona afectaciones a la salud, al ámbito escolar —los niños de preescolar son los más afectados—, a las actividades económicas, a la inseguridad pública, pero sobre todo, en el recibo de la CFE no se percibe el ahorro de la energía eléctrica.

Está demostrado que el horario de verano no solamente no ahorra energía, sino que provocaría pérdidas económicas al causar problemas en la rutina diaria y con ello retardos y ausentismo laboral que se manifiestan en una baja productividad.

Estas afirmaciones que he sostenido durante años, son avaladas por la Secretaría de Energía (SENER), que recientemente acaba de manifestar sus consideraciones para que en 2020 ya no exista el cambio de horario. La SENER asegura que “No cumple con el objetivo de tener ahorros de energía eléctrica, además de que no es funcional y puede provocar daños en la salud de los habitantes”.

Como todos ustedes saben, desde 2016, el Dr. Víctor Antonio Corrales Burgueño y un servidor presentamos ante la Cámara de Senadores una iniciativa ciudadana para que en Sinaloa no se aplicara el cambio de horario. Esta propuesta fue respaldada por 262,876 firmas de ciudadanos, pero fue rechazada por dos votos en el Pleno de los senadores. Sin embargo, en octubre de 2018 volvimos a presentar otra iniciativa con el mismo objetivo, con el apoyo de 221,281 firmas de sinaloenses.

También hace unos meses el senador Félix Salgado Macedonio presentó una iniciativa para que en México no exista el horario de verano, por lo que esperamos que estas dos propuestas sean aprobadas por los legisladores de todos los partidos políticos, en especial los de Morena, que son mayoría en la Cámara alta. El Senado de la República cuenta hasta el 15 de diciembre para poder aprobar esta iniciativa que evite que el horario de verano entre en vigor en 2020.

Muchos países ya dejaron de implementar esta medida, y en especial la Unión Europea se pronunció para que en 2021 se deje de aplicar el cambio de horario. Además, muchos países en Centroamérica, Asia y toda África nunca cambiaron la hora.

Confiamos en la congruencia del presidente Andrés Manuel López Obrador que en su momento se opuso a la aplicación del horario de verano en la Ciudad de México, argumentando que perjudicaba la salud de los ciudadanos y que no contribuía al ahorro de energía. Hoy que su partido tiene mayoría en la Cámara de Senadores, confiamos en que esta medida será aprobada.

Confiamos también, en que los senadores no ignorarán a los 221,281 ciudadanos sinaloenses que no quieren el horario de verano en el estado. Esperamos que en las próximas semanas podamos dar la noticia que los sinaloenses hicimos historia y el Senado escuchó el reclamo de nuestra población.

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