Culiacán, Sin.- Un día antes de cumplir 38 años en que por primera vez pisó Recoveco, Mocorito, el profesor Cruz Hernández Fermín, fundador del club de lectura La Hojarasca, dedicado a la obra del escritor Gabriel García Márquez, falleció luego de sufrir complicaciones por el cáncer.
El maestro de 58 años, jubilado del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 133 con sede en la comunidad de Recoveco, había trascendido gracias a su tesón por realizar cada año el festival dedicado a la obra del autor de "Cien años de soledad", así como apoyar eventos culturales con estudiantes, maestros, artistas y escritores.
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Cada año por el mes de marzo, Recoveco, Mocorito, un pueblo polvoriento enclavado en el valle agrícola de Sinaloa, revivía para convertirse en un lugar mágico gracias a la perseverancia de Cruz Fermín, un veterinario originario de la huasteca Veracruzana, que encontró en Sinaloa un lugar donde crecer y florecer junto a una familia que formó.
Este año de hecho no era la excepción y ya muchos autores locales se preparaban para acudir a la fiesta garciamarquiana.
El profe Cruz logró darle seguimiento por muchos años al club de lectura que fundara allá a principios del 2002, unos años después de llegar a la región para dar clases en el CBTA 133.
Con el paso de los años el maestro se había convertido en toda una referencia del Gabo en Sinaloa, hizo lo que nunca pudieron otros avezados admiradores del premio Nobel: hacerse su amigo y tener un puñado de anécdotas sobre las veces que conversó con García Márquez.
En marzo de 2022, La Hojarasca cumplió 20 años y se volvió a retomar el festival luego de la suspensión obligada de la pandemia. Ahí Cruz Fermín dijo que el festival tenía que seguir con él o sin él.
Desde hacía tiempo un cáncer de riñón lo comenzó a postrar, pero aún así no se amilanaba y sobrellevaba la enfermedad con dignidad, acudía a veces a su Macondo construído en un terreno de 80 hectáreas a pocos kilómetros de Recoveco.
Todavía hizo el esfuerzo de acudir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en noviembre pasado, pues aseguraba que no se perdía ninguna.
Cruz Fermín dijo en una entrevista con El Sol de Sinaloa en marzo de 2022 que esperaba terminar el Macondo de Recoveco antes del zarpazo final. Había conseguido los planos de la casa donde se crió el Gabo de niño en Aracatá, Colombia, hoy convertida en museo.
En esa misma entrevista recordó que él llegó a Recovoco un 5 de febrero de 1985, a dar clases de temas Agropecuarios.
Desde hacía semanas la enfermedad lo había llevado al hospital y su estado de salud no era el mejor. Hoy le sobrevive su esposa Alma del Carmen y sus hijos Rodrigo y Mercedes.
Cuando murió Mercedes Barcha, esposa del Gabo, Cruz Fermín estimó que ambos por fin se habían encontrado en los caminos de la muerte. A partir de este sábado 4 de febrero, el profesor también inició su partida.