/ martes 4 de diciembre de 2018

Cosa Pública

“A 100 AÑOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL II”.

Como comentamos en el artículo anterior, las consecuencias de la Guerra Franco-Prusiana fueron el preludio a la I Guerra Mundial; las llamadas “Guerras de los Balcanes”, conflictos armados en los que participaron Bulgaria, Grecia y Serbia, contra el Imperio Otomano, también abonaron a la desestabilización de la zona en la que tenía influencia Rusia, una de las potencias dominantes que, posteriormente, formó parte en una de las dos alianzas que se enfrentarían en la Gran Guerra.

Los Bloques enfrentados estaban compuestos por Alemania, Italia y el Imperio Austrohúngaro que formaban la llamada “Triple Alianza” y los países de Francia, Inglaterra y el Imperio Ruso que formaban la llamada “Triple Entente”. Parte fundamental del enfrentamiento entre estos dos bloques, fue la rivalidad entre Alemania e Inglaterra; enfrascados en una competencia armamentista, industrial y comercial; lo que provocó un sentimiento antigermánico y antiinglés que a la postre llevaron al pangermanismo y paneslavismo, ambos movimientos ideológicos y políticos nacionalistas, en pro de la unión de los pueblos germánicos y eslavos respectivamente.

Tras el asesinato del Archiduque de Austria, a manos de un joven serbio, el 28 de junio de 1914; después de algunas negociaciones infructuosas, el 28 de julio de ese mismo año Austro-Hungría invadió Serbia, protegida por el Imperio Ruso; mientras que Alemania invadió Bélgica, área de influencia del Imperio Británico. Y así da comienzo a la I Guerra Mundial, en la que inicialmente fueron seis potencias centrales apoyadas por diversos países, que lograron sumar 17 naciones involucradas en el primer conflicto bélico a escala planetaria.

Tras el hundimiento de un buque trasatlántico por un submarino ruso, murieron 128 ciudadanos norteamericanos, lo que le da a Estados Unidos el pretexto ideal para entrar en la contienda bélica formalmente; ya que antes de eso financiaba y proporcionaba armamento a la Triple Entente en la que figuraban sus aliados británicos. Con el reforzamiento de Estados Unidos en cuanto a tropas y equipamiento, la balanza empezó a inclinarse a favor de la Tripe Entente. Los problemas internos de la Triple Alianza, llevaron a Alemania a quedarse prácticamente solo, aunado a la Revolución Obrera de Berlín, a finales de 1918 y una evidente superioridad tecnológica y mejor estado, de las tropas de la Triple Entente, lleva al gobierno alemán a solicitar y firmar el armisticio o cese de hostilidades, el 11 de noviembre de 1918, en un vagón de tren en los bosques de Copenhague, preámbulo para la firma del Tratado de Versalles, que pondría, realmente, fin a la I Guerra Mundial, el 28 de junio de 1919, con la intervención de más de 50 países.

“A 100 AÑOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL II”.

Como comentamos en el artículo anterior, las consecuencias de la Guerra Franco-Prusiana fueron el preludio a la I Guerra Mundial; las llamadas “Guerras de los Balcanes”, conflictos armados en los que participaron Bulgaria, Grecia y Serbia, contra el Imperio Otomano, también abonaron a la desestabilización de la zona en la que tenía influencia Rusia, una de las potencias dominantes que, posteriormente, formó parte en una de las dos alianzas que se enfrentarían en la Gran Guerra.

Los Bloques enfrentados estaban compuestos por Alemania, Italia y el Imperio Austrohúngaro que formaban la llamada “Triple Alianza” y los países de Francia, Inglaterra y el Imperio Ruso que formaban la llamada “Triple Entente”. Parte fundamental del enfrentamiento entre estos dos bloques, fue la rivalidad entre Alemania e Inglaterra; enfrascados en una competencia armamentista, industrial y comercial; lo que provocó un sentimiento antigermánico y antiinglés que a la postre llevaron al pangermanismo y paneslavismo, ambos movimientos ideológicos y políticos nacionalistas, en pro de la unión de los pueblos germánicos y eslavos respectivamente.

Tras el asesinato del Archiduque de Austria, a manos de un joven serbio, el 28 de junio de 1914; después de algunas negociaciones infructuosas, el 28 de julio de ese mismo año Austro-Hungría invadió Serbia, protegida por el Imperio Ruso; mientras que Alemania invadió Bélgica, área de influencia del Imperio Británico. Y así da comienzo a la I Guerra Mundial, en la que inicialmente fueron seis potencias centrales apoyadas por diversos países, que lograron sumar 17 naciones involucradas en el primer conflicto bélico a escala planetaria.

Tras el hundimiento de un buque trasatlántico por un submarino ruso, murieron 128 ciudadanos norteamericanos, lo que le da a Estados Unidos el pretexto ideal para entrar en la contienda bélica formalmente; ya que antes de eso financiaba y proporcionaba armamento a la Triple Entente en la que figuraban sus aliados británicos. Con el reforzamiento de Estados Unidos en cuanto a tropas y equipamiento, la balanza empezó a inclinarse a favor de la Tripe Entente. Los problemas internos de la Triple Alianza, llevaron a Alemania a quedarse prácticamente solo, aunado a la Revolución Obrera de Berlín, a finales de 1918 y una evidente superioridad tecnológica y mejor estado, de las tropas de la Triple Entente, lleva al gobierno alemán a solicitar y firmar el armisticio o cese de hostilidades, el 11 de noviembre de 1918, en un vagón de tren en los bosques de Copenhague, preámbulo para la firma del Tratado de Versalles, que pondría, realmente, fin a la I Guerra Mundial, el 28 de junio de 1919, con la intervención de más de 50 países.