La batalla de Jorge Inzunza “El Tartaras” y “El Mano”

La historia de Cruz Roja en Culiacán está marcada por el paso de Rubén Sáenz "El Profe" quien por más de 20 años estuvo frente a generaciones de socorristas.

Jesús Verdugo │ El Sol de Sinaloa

  · domingo 12 de enero de 2020

Foto: Cortesía │ Cruz Roja


Culiacán, Sin.- El Profe Rubén comenzó sus servicios en Cruz Roja en el 1958 cuando la institución tenía un protocolo militarizado y hasta el uniforme color caqui denotaba una disciplina marcial.

Rápidamente destacó entre el resto y al pasar de los años se convirtió en comandante regional de Cruz Roja. Se caracterizó por su disciplina férrea y su formación como maestro.

Foto: Cortesía│ Comunicación Social Secretaría de Salud

Más de veinte años de "dictadura" al frente de diferentes grupos y generaciones hicieron que "el profe" se convirtiera en una institución dentro de Cruz Roja.

Tantas historias pasan por sus ojos cuando sentado cruza sus piernas y se pierde en esa época de virtuosa inconsciencia y lejana juventud.

EL SERVICIO

Estaba en mi oficina en la delegación de Leyva Solano, era el turno de la tarde y a las 16:00 horas son pocos los socorristas listos para el servicio. Veo que avisan de un servicio al norte de la ciudad y "El Tartaras" Inzunza salió disparado en la ambulancia llevándose a un voluntario con él.

Ese voluntario es un alma permanente y activo de la institución. Alejandro Moncayo, "El Mano" era en aquel entonces un joven veinteañero con un tipo de retraso mental. Algunos dicen que su edad mental quedó en 10 años, otros ni siquiera dicen nada, pero es un personaje querido y reconocido de la estación.

Pasaron los minutos y escucho la sirena de la ambulancia en código de urgencia de regreso. Desde mi oficina sigo con mis cosas y el ruido normal de una llegada con un paciente; un silencio y después: gritos, llantos y el golpe de un cuerpo cayendo en el suelo. Conjuro el apodo de Inzunza entre dientes...

Foto: Cortesía │ Cruz Roja

Esta historia merece ser contada no solo por un comandante de mil batallas, también y por cortesía por la segunda voz dentro de ese servicio surrealista.

Jorge Inzunza "El Tartaras" salió al llamado de un migrante atropellado por el tren que iba hacia el norte, al no ver más socorristas apuró a "El Mano" para que lo apoyara.

Le dije al “Mano” que me acompañara, y sin pensarlo se subió conmigo a la ambulancia. Yo sabía que allá habría oficiales que me apoyarían para subir a la camilla al herido, así que el “Mano” me apoyaría en cuestiones menores, pues.


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Llegamos al lugar y el migrante estaba tirado retorciéndose de dolor. Una de sus piernas había sido cercenada por completo por el tren y rápidamente le colocamos torniquete, lo subimos a la ambulancia y antes de salir le grité al “Mano”:

-Loco, traite pierna, ándale.

Cuando supe lo que había pasado, lo que Inzunza había hecho. Lo llamé al arresto de domingo. Un castigo ejemplar donde tenía que cumplir una guardia de 24 horas en fin de semana, limpiando y trabajando a marcha forzada. Algo muy común para él, pues seguido se ganaba ese arresto.

Antes del atardecer había llegado la ambulancia de Inzunza y "El Mano". Al abrir la puerta trasera salieron disparados socorristas para apoyar a su estabilización. Rápidamente metieron al paciente a la sala de urgencias y segundos después viene "El Mano" trotando con la pierna del migrante en el hombro, goteando sangre por todas partes y alterando el clima de los presentes en la sala.

Una mujer se desmayó, decenas gritaron y se fueron; un espectáculo. Después, desde el fondo de la oficina del Profe Rubén se escuchó: "¡Tartaraaaas!" que hiciste ahora.

EL PROFE

Se caracterizó por su disciplina férrea y su formación como maestro de socorristas.

VOLUNTAD

Ese voluntario es un alma permanente y activo de la institución. Alejandro Moncayo, "El Mano”





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