Crónicas de ambulancia: “El Fantasma” de Oso Viejo

En ocasiones los paramédicos tienen que entrar a la zona de conflicto para intentar salvar una vida, aunque esa vida forme parte de los más buscados

Jesús Verdugo | El Sol de Sinaloa

  · sábado 31 de agosto de 2019

Foto: Jesús Verdugo

Culiacán, Sin.- Este servicio no llegó por un llamado o chicharra, Adrián estaba sentado afuera de la subdelegación en Quila cuando escuchó el ruido de ráfagas de armas “pesadas” y helicópteros a baja altura. El día: 1 de marzo del 2012. Aquel día quedaría marcado en la memoria del país por la lucha que se libró entre elementos de la Marina Armada de México y el crimen organizado en los límites del poblado de Oso Viejo.

En la manifestación participaron decenas de personas, entre compañeros, familiares, amigos y maestros del joven. Fotos y Video: Jesús Verdugo

Las potentes ráfagas retumbaban en todo el pueblo, esta vez no sólo eran armas cortas o fusiles automáticos, algo grande estaba pasando. Adrián y su compañero que tenían muy poco tiempo de haber ingresado a Cruz Roja, estaban expectantes por lo que podría pasar. El joven paramédico susurraba: "ha de ser unos de pesados", refiriéndose a algún capo del crimen organizado. Siguieron escuchando el ruido del enfrentamiento por varios minutos y a lo lejos se veía un helicóptero de la Marina escupiendo fuego y humo; un caos.

Cuando el tiroteo cesó, salieron en su austera ambulancia hacia el lugar, con la única tarea de buscar sobrevivientes. Adrián, bajó de la ambulancia y un olor a caucho quemado le inundó los pulmones. El escenario era surrealista; una camioneta blindada ya calcinada llena de agujeros humeantes. En un primer vistazo, Adrián vio a un sujeto tirado con decenas de disparos en la espalda; nada qué hacer.

A un costado de la camioneta había un hombre tirado en la maleza, Adrián se acercó y vio que aún seguía con vida, tenía un disparo en la parte trasera de la cabeza; mucha sangre y pocas señales de lograr salvarlo, pero lo subieron a la ambulancia pues toda la esperanza es poca, cuando se trata de salvar una vida.

La Marina seguía resguardando la zona cuando salieron a toda prisa rumbo a Culiacán, Adrián y el chofer sentían gran ansiedad y miedo, por lo que les pueda esperar en el camino. Sabían que era alguien importante el que llevaban en la camilla. El suelo de la unidad era rojo ya, las botas de los socorristas estaban a punto de inundarse de sangre del paciente. Incontables paquetes de gasas se usaron en los 30 minutos que le tomó a la austera ambulancia llegar a la clínica privada, donde entregaron aún con vida al sicario herido.

Tanto Adrián como su compañero sabían que tuvieron suerte al llegar sin ningún percance, un mensaje les llegó que elementos de la Marina irrumpieron en la subdelegación en busca de cualquier otro sicario, también sabían que no podían apostar a recorrer el camino a Oso Viejo en una ambulancia. Dejaron la unidad en Culiacán y con otras ropas fueron de regreso a su pueblo.

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"Marina abatió a Jonathan Salas Avilés (El Fantasma) en Oso Viejo" rezaba el diario al día siguiente. Adrián, en su casa y sin poder servir como paramédico por varias semanas a causa de los daños en la subdelegación y la falta de ambulancia, supo que había tenido la fortuna de poder contar esta historia en un futuro. La muerte del jefe de seguridad de ‘El Chapo’ fue noticia nacional, las versiones abundaban pues se decía que ‘El Fantasma’ había muerto en el lugar, o que había escapado, la única verdad es que Adrián lo mantuvo con vida mientras pudo y, al final, se enteró entre la lluvia de información, que había muerto en el quirófano a causa del impacto de bala proveniente del helicóptero humeante que vio desde la delegación.

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Fueron los minutos que le tomó a la austera ambulancia llegar a la clínica privada, donde entregaron aún con vida al sicario herido.




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