/ martes 10 de diciembre de 2019

Los Ángeles: palmeras, Hollywood... ¿y pozos petroleros?

Residentes y activistas han comenzado a alzar su voz contra la perforación petrolera en zonas urbanas

LOS ÁNGELES. La ciudad es sinónimo de cine, palmeras y cielo soleado, pero esta metrópoli de casi cuatro millones de persona es además el mayor campo petrolero urbano de Estados Unidos. Cientos de pozos activos se ubican en vecindarios densamente poblados del condado y en su mayoría de bajos ingresos, cerca de casas, escuelas, parques, centros comerciales y cementerios.

Estas áreas de perforación no son nuevas y de hecho vienen por décadas formando parte del paisaje, pero residentes y activistas ambientales han comenzado a alzar su voz contra estas instalaciones que, aseguran, representan un riesgo para la salud pública y creen deben ser eliminadas gradualmente.

"Estos pozos petroleros no deberían estar en nuestras comunidades", dijo a AFP Martha Dina Arguello, directora del capítulo en Los Ángeles de la ONG Physicians for Social Responsibility y copresidenta de STAND-L.A., una organización comunitaria que trabaja para erradicar la perforación petrolera en zonas urbanas.

"Son fuente de contaminación del aire y parte de la crisis climática", siguió, parada frente a un pozo ubicado en un barrio residencial en el noroeste de la ciudad, adyacente a tres escuelas y un parque.

El rechazo de la explotación en áreas urbanas llevó a varios legisladores locales y activistas a pedir la prohibición de nuevos permisos de perforación en California, y la creación de un área de protección de 760 metros alrededor de todos los pozos de un vecindario.

Amalia Sánchez, una mujer de 62 años residente de la zona y a quien recientemente le diagnosticaron un tumor pulmonar, dijo a AFP que muchos de sus vecinos en el barrio obrero de Wilmington, al sur, sufren de asma y dolores de cabeza.

"La gente se pregunta por qué sigo viviendo aquí, pero a dónde más puedo ir, no tengo dinero para pagar más alquiler", añadió, asegurando que en toda la zona se respira un olor nauseabundo a petróleo.

Tal vez no exista otra zona en la que la industria petrolera esté más presente que en Signal Hill, a 35 km de Los Ángeles y algún momento llamado Porcupine Hill (Colina del puercoespín) debido a la cantidad de balancines en el área.

Hoy son docenas los que operan en este pequeño enclave, entre casas y edificios residenciales.

Y aunque muchos vecinos apuestan al fin de la producción, otros temen el impacto que puede tener en la economía.

"Si cerramos todas estas instalaciones, ¿a dónde irán todos los trabajadores?", dijo un hombre sentado en un café que tiene una bomba operando en su estacionamiento. "Necesitamos mantener a la gente empleada y mantener los ingresos por impuestos".

Miembros de la industria local -que produjo en 2018 unos 12 millones de barriles, la mitad que 10 años antes, según cifras oficiales- se muestran escépticos sobre las alertas de los ambientalistas.

"Un revés arbitrario equivale a una prohibición de producción de facto en Los Ángeles", explicó Rock Zierman, director ejecutivo de la California Independent Petroleum Association, quien destacó que Los Ángeles tiene "la más dura regulación del planeta".

LOS ÁNGELES. La ciudad es sinónimo de cine, palmeras y cielo soleado, pero esta metrópoli de casi cuatro millones de persona es además el mayor campo petrolero urbano de Estados Unidos. Cientos de pozos activos se ubican en vecindarios densamente poblados del condado y en su mayoría de bajos ingresos, cerca de casas, escuelas, parques, centros comerciales y cementerios.

Estas áreas de perforación no son nuevas y de hecho vienen por décadas formando parte del paisaje, pero residentes y activistas ambientales han comenzado a alzar su voz contra estas instalaciones que, aseguran, representan un riesgo para la salud pública y creen deben ser eliminadas gradualmente.

"Estos pozos petroleros no deberían estar en nuestras comunidades", dijo a AFP Martha Dina Arguello, directora del capítulo en Los Ángeles de la ONG Physicians for Social Responsibility y copresidenta de STAND-L.A., una organización comunitaria que trabaja para erradicar la perforación petrolera en zonas urbanas.

"Son fuente de contaminación del aire y parte de la crisis climática", siguió, parada frente a un pozo ubicado en un barrio residencial en el noroeste de la ciudad, adyacente a tres escuelas y un parque.

El rechazo de la explotación en áreas urbanas llevó a varios legisladores locales y activistas a pedir la prohibición de nuevos permisos de perforación en California, y la creación de un área de protección de 760 metros alrededor de todos los pozos de un vecindario.

Amalia Sánchez, una mujer de 62 años residente de la zona y a quien recientemente le diagnosticaron un tumor pulmonar, dijo a AFP que muchos de sus vecinos en el barrio obrero de Wilmington, al sur, sufren de asma y dolores de cabeza.

"La gente se pregunta por qué sigo viviendo aquí, pero a dónde más puedo ir, no tengo dinero para pagar más alquiler", añadió, asegurando que en toda la zona se respira un olor nauseabundo a petróleo.

Tal vez no exista otra zona en la que la industria petrolera esté más presente que en Signal Hill, a 35 km de Los Ángeles y algún momento llamado Porcupine Hill (Colina del puercoespín) debido a la cantidad de balancines en el área.

Hoy son docenas los que operan en este pequeño enclave, entre casas y edificios residenciales.

Y aunque muchos vecinos apuestan al fin de la producción, otros temen el impacto que puede tener en la economía.

"Si cerramos todas estas instalaciones, ¿a dónde irán todos los trabajadores?", dijo un hombre sentado en un café que tiene una bomba operando en su estacionamiento. "Necesitamos mantener a la gente empleada y mantener los ingresos por impuestos".

Miembros de la industria local -que produjo en 2018 unos 12 millones de barriles, la mitad que 10 años antes, según cifras oficiales- se muestran escépticos sobre las alertas de los ambientalistas.

"Un revés arbitrario equivale a una prohibición de producción de facto en Los Ángeles", explicó Rock Zierman, director ejecutivo de la California Independent Petroleum Association, quien destacó que Los Ángeles tiene "la más dura regulación del planeta".

Local

Se suma otra centena de nuevos pacientes Covid-19 a Sinaloa

En este día 109 pacientes y 25 decesos, la mayor cantidad de los nuevos casos se concentran en Mazatlán

Local

Sube al 40% la demanda de traspasos en el embarcadero Isla de la Piedra

Entre semana cruzan de 150 a 200 personas por día, viernes, sábados y domingos se registran hasta 400 usuarios

Local

Catamaranes refuerza medidas sanitarias para evitar ser sancionados

Ante el incremento de la demanda de paseos es más probable ser acreedores a una infracción por sobre cupo

Local

La UAS pone a disposición de alumnos de bachillerato los libros de texto en versión digitalizada

Juan Eulogio Guerra, rector de la casa rosalina, señaló que desde hace 10 años ofrece en línea los libros de bachillerato como una herramienta

Sociedad

México supera las 52 mil muertes por coronavirus

En las últimas 24 horas se reportaron 6 mil 495 contagios para un acumulado de 475 mil 902 casos positivos de Covid-19

Local

Se suma otra centena de nuevos pacientes Covid-19 a Sinaloa

En este día 109 pacientes y 25 decesos, la mayor cantidad de los nuevos casos se concentran en Mazatlán

Círculos

Celebra el Día Internacional del Gato con una visita al veterinario

Se estima que hay alrededor de 600 millones de gatos pequeños en el mundo, incluyendo mascotas, callejeros, sin hogar y salvajes

Justicia

Investigación de FGR contra Jesús Orta fue motivo de su renuncia: Sheinbaum

La jefa de gobierno de la CDMX dijo que Orta Martínez cumplió con su examen de control de confianza para asumir el cargo en la SSC, pero pidió que se sepa la verdad del caso

Local

Aumenta 30% el tránsito vehicular los fines de semana

El aforo alcanza los 12 mil vehículos por día mientras que entre semana circulan alrededor de 8 mil