/ sábado 13 de julio de 2019

Es vigilante del mar, desde la Isla de la Piedra a Punta Cerritos

Con formación policiaca y más de 20 años de experiencia, el mazatleco tiene sobre sus hombros la responsabilidad de cuidar y auxiliar a los bañistas que visitan las playas del puerto

Mazatlán, Sin.- Supervisar y vigilar los 22 kilómetros de playas que tiene Mazatlán, desde la Isla de la Piedra hasta Punta Cerritos, es una labor que Gonzalo Magallanes Romero realiza los 365 días del año.

Para él no hay días festivos, la responsabilidad que tiene le demanda jornadas de mucho sacrificio, esfuerzo y entrega.

Junto a 22 salvavidas que están a su cargo y distribuidos en las 9 torres de vigilancia colocadas a lo largo de la playa, su misión es salvaguardar la integridad de quienes se bañan en el mar mazatleco.

Ya han pasado 23 años desde que Gonzalo decidió enrolarse a la entonces Dirección de Seguridad Pública Municipal, donde desde un principio tenía claro que quería desempeñarse como agente preventivo.

“Cuando entré aquí me asignaron al sector 1, al área operativa, donde estuve trabajando por sólo un año como elemento de la Policía Municipal, donde la labor era cuidar el primer cuadro de la ciudad”, recuerda.

Al paso de un año, allá por 1998, y debido a los constantes salvamentos de bañistas que realizaba el personal de la Operadora de Playas, se creó el Escuadrón de Rescate Acuático (ERA), lo que atrajo la atención del novel policía, quien decidió cambiar las resecas calles y avenidas por las cálidas playas del puerto.

Ahí estuvo por más de una década, hasta que en el 2008 y debido al crecimiento de cargos en la corporación, decidió dejar el bañador para regresar a su uniforme de agente preventivo y tomar una capacitación que lo llevó hasta la Ciudad de México.

La enseñanza adquirida en la capital del país tenía un objetivo: formar parte de un grupo de reacción policial que permitiera disminuir los índices delictivos en el municipio. Y de un grupo de 50 elementos quedó seleccionado junto con otros dos compañeros.

La capacitación, que tuvo un periodo aproximado de dos años, hizo que lo comisionaran a diversos puestos como escolta de secretarios y de presidentes municipales.

El regreso

Después de laborar por más de 10 años como policía municipal, las playas del puerto lo llamaron de nuevo, y desde hace tres años reingresó a las filas de los salvavidas.

Los trabajos de vigilancia inician a las 8:00 de la mañana, con una hora de acondicionamiento físico que realizan en el área de Playa Norte. Al terminar, los salvavidas se trasladan a los puntos a los que son asignados.

Gonzalo resalta que el formar parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal habilita a los salvavidas como cualquier otro agente preventivo, que puede aplicar el Bando de Policía y Buen Gobierno.

Hacemos funciones de policías cuando se requiera, si alguien está alterando el orden o realiza alguna riña o cometió un robo, nosotros intervinimos para hacer frente al problema.




Sube la adrenalina

Sin contar con un registro de los salvamentos realizados, reconoce que en cada rescate siente una especie de activación desde que recibe el reporte de que alguien se encuentra en apuros en el mar. En lo único que piensa es en llegar lo más rápido posible con la persona que requiere de su apoyo.

Y es que precisamente el salvamento de un bañista en apuros depende de la rapidez del salvavidas, no sólo en el arribo al punto, sino en la lucha contra el oleaje, para poder sacarlo sano y salvo a tierra firme.

Además, todos cuentan con conocimientos de primeros auxilios, que prestan mientras llegan los cuerpos de socorro en caso de que la persona rescatada requiera de atención hospitalaria.

Familia preocupada

Gonzalo dice que su familia siempre está a su lado y que se preocupan cada vez que acude a realizar un rescate, pues nunca saben lo que pueda pasar.

Él piensa que es necesario que la gente conozca los riesgos que implica entrar al agua sin hacer caso a las indicaciones de los salvavidas o los señalamientos que hay en cada una de las playas, por eso cuando se requiere, él mismo les explica.

Después de 23 años de formación, recientemente fue nombrado comandante del Escuadrón de Salvamento Acuático, un cargo que se ha ganado a pulso por el empeño y profesionalismo que ha puesto en los cientos de rescates que lleva realizados, en su labor de “vigilante del mar”.


PLAYAS ASIGNADAS

Brujas

Cerritos

Gaviotas

Olas Altas

Norte

Camarón

Los Pinos

Sábalo

Isla de la Piedra




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Mazatlán, Sin.- Supervisar y vigilar los 22 kilómetros de playas que tiene Mazatlán, desde la Isla de la Piedra hasta Punta Cerritos, es una labor que Gonzalo Magallanes Romero realiza los 365 días del año.

Para él no hay días festivos, la responsabilidad que tiene le demanda jornadas de mucho sacrificio, esfuerzo y entrega.

Junto a 22 salvavidas que están a su cargo y distribuidos en las 9 torres de vigilancia colocadas a lo largo de la playa, su misión es salvaguardar la integridad de quienes se bañan en el mar mazatleco.

Ya han pasado 23 años desde que Gonzalo decidió enrolarse a la entonces Dirección de Seguridad Pública Municipal, donde desde un principio tenía claro que quería desempeñarse como agente preventivo.

“Cuando entré aquí me asignaron al sector 1, al área operativa, donde estuve trabajando por sólo un año como elemento de la Policía Municipal, donde la labor era cuidar el primer cuadro de la ciudad”, recuerda.

Al paso de un año, allá por 1998, y debido a los constantes salvamentos de bañistas que realizaba el personal de la Operadora de Playas, se creó el Escuadrón de Rescate Acuático (ERA), lo que atrajo la atención del novel policía, quien decidió cambiar las resecas calles y avenidas por las cálidas playas del puerto.

Ahí estuvo por más de una década, hasta que en el 2008 y debido al crecimiento de cargos en la corporación, decidió dejar el bañador para regresar a su uniforme de agente preventivo y tomar una capacitación que lo llevó hasta la Ciudad de México.

La enseñanza adquirida en la capital del país tenía un objetivo: formar parte de un grupo de reacción policial que permitiera disminuir los índices delictivos en el municipio. Y de un grupo de 50 elementos quedó seleccionado junto con otros dos compañeros.

La capacitación, que tuvo un periodo aproximado de dos años, hizo que lo comisionaran a diversos puestos como escolta de secretarios y de presidentes municipales.

El regreso

Después de laborar por más de 10 años como policía municipal, las playas del puerto lo llamaron de nuevo, y desde hace tres años reingresó a las filas de los salvavidas.

Los trabajos de vigilancia inician a las 8:00 de la mañana, con una hora de acondicionamiento físico que realizan en el área de Playa Norte. Al terminar, los salvavidas se trasladan a los puntos a los que son asignados.

Gonzalo resalta que el formar parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal habilita a los salvavidas como cualquier otro agente preventivo, que puede aplicar el Bando de Policía y Buen Gobierno.

Hacemos funciones de policías cuando se requiera, si alguien está alterando el orden o realiza alguna riña o cometió un robo, nosotros intervinimos para hacer frente al problema.




Sube la adrenalina

Sin contar con un registro de los salvamentos realizados, reconoce que en cada rescate siente una especie de activación desde que recibe el reporte de que alguien se encuentra en apuros en el mar. En lo único que piensa es en llegar lo más rápido posible con la persona que requiere de su apoyo.

Y es que precisamente el salvamento de un bañista en apuros depende de la rapidez del salvavidas, no sólo en el arribo al punto, sino en la lucha contra el oleaje, para poder sacarlo sano y salvo a tierra firme.

Además, todos cuentan con conocimientos de primeros auxilios, que prestan mientras llegan los cuerpos de socorro en caso de que la persona rescatada requiera de atención hospitalaria.

Familia preocupada

Gonzalo dice que su familia siempre está a su lado y que se preocupan cada vez que acude a realizar un rescate, pues nunca saben lo que pueda pasar.

Él piensa que es necesario que la gente conozca los riesgos que implica entrar al agua sin hacer caso a las indicaciones de los salvavidas o los señalamientos que hay en cada una de las playas, por eso cuando se requiere, él mismo les explica.

Después de 23 años de formación, recientemente fue nombrado comandante del Escuadrón de Salvamento Acuático, un cargo que se ha ganado a pulso por el empeño y profesionalismo que ha puesto en los cientos de rescates que lleva realizados, en su labor de “vigilante del mar”.


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