/ sábado 27 de julio de 2019

Crisis pesquera: ‘Si el barco se hunde, nos ahogamos todos’

Los últimos dos años han sido difíciles para la pesca en Mazatlán, y al igual que los pescadores, espera que la situación mejore

Mazatlán, Sin. Toda su vida ha vivido de la pesca. Su padre fue trabajador del mar, y a pesar de que se alejó casi 20 años de ese ambiente, regresó al lugar donde guarda sus más bonitos recuerdos de la niñez: el muelle del Parque Bonfil.

Trabajar en un sector dominado por hombres le formó el carácter a María del Refugio Sánchez Lizárraga. En un entorno en el que atracan alrededor de 500 barcos camaroneros y transitan miles de pescadores, aprendió a defenderse, hacerse respetar. También encontró amigos, el amor y el desamor y nadie le ha obligado a hacer algo que ella no quiera.

Mary ofrece sus servicios de comida

Hace 11 años empezó a trabajar en uno de los comedores del parque Bonfil, llena de ilusiones y con la firme intención de demostrarse a sí misma que se puede salir adelante sin la ayuda de nadie, sólo con el esfuerzo propio. Desde hace siete años es dueña de su negocio de comida, con el que se mantienen ella y sus hijos. Con muchos sacrificios, ha salido adelante.

“La Cachimba”, como la conocen en el muelle, recuerda que desde los 7 años su padre, quien perteneció a la cooperativa Artículo 27 durante 34 años, la llevaba al muelle, la subía al barco y le cocinaba.

Me casé, fue después de 20 años cuando regresé al Parque Bonfil, tengo 50 años de edad, cuatro hijos hermosos y dos nietos

María del Refugio

Orgullosa de lo que ha logrado con el esfuerzo de su trabajo en este puesto de comida, reconoce que fue aquí donde realmente conoció lo que era ganar por sí misma el dinero. Por eso, a pesar de la crisis que vive el sector pesquero, ella sigue firme al ‘pie del cañón’ con su restaurante. Jamás ha pensado “tirar la toalla”.

UNA GRAN FE AL MAR

“La Cachimba”, quien es una de las 22 mujeres madres de familia de los puestos de venta de comida en el muelle del Parque Bonfil, manifestó que la pesca gratifica muy bien cuando se tiene una buena temporada, pues les va bien a todos.

De pie y de frente a pesar de la crisis pesquera en Mazatlán

Los últimos dos años han sido muy difíciles para todo el sector pesquero del municipio, y al igual que los trabajadores de mar, todos los que forman parte de él, esperan que la situación mejore para continuar en la actividad y mantener las fuentes de empleo.

Comentó que se han unido armadores, pescadores, maquiladoras y los comedores, para buscar un mejor precio en el diesel marino, han hecho plantones, viajes a la Ciudad de México, pero hasta el momento no se tiene ninguna respuesta.

Al igual que muchos empresarios, lucharé hasta el final, si este barco se hunde nos ahogamos todos, no voy a correr como las ratas, aquí voy a seguir hasta que de plano ya no se pueda

María del Refugio

Reconoció que sacar un barco al mar le cuesta mucho dinero a los empresarios, ya que el principal gasto es el diesel, y si no trabajan los pescadores, no hay quién consuma en los puestos de comida.

Existe una incertidumbre muy grande porque no sabemos qué va a pasar con la pesca, somos miles los que vivimos de esto, soldadores, carpinteros, comerciantes, secretarias, contadores, empacadoras y las que vendemos comida

María del Refugio Sánchez

La venta para los comedores empezaba en julio, y lo fuerte era agosto y septiembre, fecha en que se intensifican las reparaciones y se preparan para zarpar.

Sin embargo, cada vez son más cortas las temporadas para todos, porque la mayoría de la flota amarró de manera anticipada en diciembre, ya que tradicionalmente la veda inicia en marzo y los trabajadores del mar empiezan a laborar como albañiles, soldadores, repartidores y agentes de seguridad.

Tenemos dos temporadas que nos ha ido muy mal, estamos aferrados aquí, viene gente de fuera, traileros, gente que ya nos conocen como cocineras y vienen a consumir. Ahorita no hay reparaciones, no hay nada, y por lo tanto, vendemos muy poca comida, es desalentador el panorama frente a nosotros

María del Refugio Sánchez

SOBREVIVE EN LA VEDA

“Las buenas temporadas, cuando se capturaban toneladas de camarón, ya quedaron en el pasado, y el trabajo para las personas que vivimos de la pesca cada vez es más corto”.

Señaló que de 22 puestos que hay a lo largo del muelle pesquero, más de la mitad están cerrados, porque no les conviene tener abierto por una o dos comidas, cuando en una buena temporada se venden hasta 100 al día.

Hay puestos que están abriendo de pura comida fiada, yo prefiero vender poquito a arriesgarse, aunque hay gente que lo que hace es que no te paga en dinero, llega el pescador y te regala camarón, pescado y compensas una cosa con la otra

María del Refugio Sánchez

Para sobrevivir en esta temporada de veda “La Cachimba” ofrece comida y aguas frescas con servicio a domicilio a los negocios ubicados en el Parque Bonfil.

“Nosotros no queremos que nos regalen nada, queremos trabajo para seguir dándole empleo a la gente que está aquí conmigo, ahorita tengo un trabajador, y en temporada meto otras dos personas.Aquí me ha tocado ver de todo, desde mujeres que vienen y les hacen escándalos a los maridos, hasta los pescadores que llegan llorando por el mal tiempo porque pensaron que no iban a regresar, este es mi sitio, mi lugar y de aquí no me muevo. El trabajo del pescador es de los más pesados, cuando ellos se van lloro, cuando vienen también y en mis oraciones pido mucho a Dios por ellos”.

LA CACHIMBA DE MARY

La Cachimba comentó que por cuatro años trabajó en un comedor y por cosas personales renunció. Con mucho temor, pero animada por los muchachos del muelle, decidió emprender su propio negocio.

En la ‘La cachimba de Mary’

Era el año 2012, en ese tiempo tenía sus ahorritos y una pareja, entonces entre los dos lo pusieron, al año se separaron, ella optó por quedarse con el puesto y para no tener problemas él se quedó con un carro que tenían.

Añadió que sus clientes en el otro puesto empezaron a llegar al Comedor de Mary, lo que molestó a la persona con la que trabajaba y se refería a su puesto como una “cachimba”, que tiene varios significados, desde una lámpara de petróleo, hasta un refugio nocturno para tráilers.

Comedor ‘La cachimba de Mary’

“Otro día vino el rotulista y le dije: bórrame donde dice Comedor de Mary, ponle Comedor ‘La cachimba de Mary’. Ahora soy ‘Mary Cachimbas’, me gusta y aquí seguiré”.

En espera de que la situación mejore, “La Cachimba” continúa de pie, frente al mar, en el muelle de sus amores. Añora la bonanza de antaño, pero se adapta a su presente, tiene que seguir con su trabajo porque si no, no sale para comer. Se considera una mujer fuerte, de carácter, y así seguirá hasta el final.

Te puede interesar: Pesca del tiburón tiene alto costo y genera pocas capturas

DATOS

  • 500 barcos camaroneros atracan en el muelle del Parque Bonfil.
  • 22 puestos de comida están a lo largo del muelle pesquero en el Parque Bonfil; más de la mitad están cerrados.
  • 2 comidas venden al día.
  • 100 comidas al día vendían en las buenas temporadas de pesca.


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Trabajar en un sector dominado por hombres le formó el carácter a María del Refugio Sánchez Lizárraga. En un entorno en el que atracan alrededor de 500 barcos camaroneros y transitan miles de pescadores, aprendió a defenderse, hacerse respetar. También encontró amigos, el amor y el desamor y nadie le ha obligado a hacer algo que ella no quiera.

Mary ofrece sus servicios de comida

Hace 11 años empezó a trabajar en uno de los comedores del parque Bonfil, llena de ilusiones y con la firme intención de demostrarse a sí misma que se puede salir adelante sin la ayuda de nadie, sólo con el esfuerzo propio. Desde hace siete años es dueña de su negocio de comida, con el que se mantienen ella y sus hijos. Con muchos sacrificios, ha salido adelante.

“La Cachimba”, como la conocen en el muelle, recuerda que desde los 7 años su padre, quien perteneció a la cooperativa Artículo 27 durante 34 años, la llevaba al muelle, la subía al barco y le cocinaba.

Me casé, fue después de 20 años cuando regresé al Parque Bonfil, tengo 50 años de edad, cuatro hijos hermosos y dos nietos

María del Refugio

Orgullosa de lo que ha logrado con el esfuerzo de su trabajo en este puesto de comida, reconoce que fue aquí donde realmente conoció lo que era ganar por sí misma el dinero. Por eso, a pesar de la crisis que vive el sector pesquero, ella sigue firme al ‘pie del cañón’ con su restaurante. Jamás ha pensado “tirar la toalla”.

UNA GRAN FE AL MAR

“La Cachimba”, quien es una de las 22 mujeres madres de familia de los puestos de venta de comida en el muelle del Parque Bonfil, manifestó que la pesca gratifica muy bien cuando se tiene una buena temporada, pues les va bien a todos.

De pie y de frente a pesar de la crisis pesquera en Mazatlán

Los últimos dos años han sido muy difíciles para todo el sector pesquero del municipio, y al igual que los trabajadores de mar, todos los que forman parte de él, esperan que la situación mejore para continuar en la actividad y mantener las fuentes de empleo.

Comentó que se han unido armadores, pescadores, maquiladoras y los comedores, para buscar un mejor precio en el diesel marino, han hecho plantones, viajes a la Ciudad de México, pero hasta el momento no se tiene ninguna respuesta.

Al igual que muchos empresarios, lucharé hasta el final, si este barco se hunde nos ahogamos todos, no voy a correr como las ratas, aquí voy a seguir hasta que de plano ya no se pueda

María del Refugio

Reconoció que sacar un barco al mar le cuesta mucho dinero a los empresarios, ya que el principal gasto es el diesel, y si no trabajan los pescadores, no hay quién consuma en los puestos de comida.

Existe una incertidumbre muy grande porque no sabemos qué va a pasar con la pesca, somos miles los que vivimos de esto, soldadores, carpinteros, comerciantes, secretarias, contadores, empacadoras y las que vendemos comida

María del Refugio Sánchez

La venta para los comedores empezaba en julio, y lo fuerte era agosto y septiembre, fecha en que se intensifican las reparaciones y se preparan para zarpar.

Sin embargo, cada vez son más cortas las temporadas para todos, porque la mayoría de la flota amarró de manera anticipada en diciembre, ya que tradicionalmente la veda inicia en marzo y los trabajadores del mar empiezan a laborar como albañiles, soldadores, repartidores y agentes de seguridad.

Tenemos dos temporadas que nos ha ido muy mal, estamos aferrados aquí, viene gente de fuera, traileros, gente que ya nos conocen como cocineras y vienen a consumir. Ahorita no hay reparaciones, no hay nada, y por lo tanto, vendemos muy poca comida, es desalentador el panorama frente a nosotros

María del Refugio Sánchez

SOBREVIVE EN LA VEDA

“Las buenas temporadas, cuando se capturaban toneladas de camarón, ya quedaron en el pasado, y el trabajo para las personas que vivimos de la pesca cada vez es más corto”.

Señaló que de 22 puestos que hay a lo largo del muelle pesquero, más de la mitad están cerrados, porque no les conviene tener abierto por una o dos comidas, cuando en una buena temporada se venden hasta 100 al día.

Hay puestos que están abriendo de pura comida fiada, yo prefiero vender poquito a arriesgarse, aunque hay gente que lo que hace es que no te paga en dinero, llega el pescador y te regala camarón, pescado y compensas una cosa con la otra

María del Refugio Sánchez

Para sobrevivir en esta temporada de veda “La Cachimba” ofrece comida y aguas frescas con servicio a domicilio a los negocios ubicados en el Parque Bonfil.

“Nosotros no queremos que nos regalen nada, queremos trabajo para seguir dándole empleo a la gente que está aquí conmigo, ahorita tengo un trabajador, y en temporada meto otras dos personas.Aquí me ha tocado ver de todo, desde mujeres que vienen y les hacen escándalos a los maridos, hasta los pescadores que llegan llorando por el mal tiempo porque pensaron que no iban a regresar, este es mi sitio, mi lugar y de aquí no me muevo. El trabajo del pescador es de los más pesados, cuando ellos se van lloro, cuando vienen también y en mis oraciones pido mucho a Dios por ellos”.

LA CACHIMBA DE MARY

La Cachimba comentó que por cuatro años trabajó en un comedor y por cosas personales renunció. Con mucho temor, pero animada por los muchachos del muelle, decidió emprender su propio negocio.

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Era el año 2012, en ese tiempo tenía sus ahorritos y una pareja, entonces entre los dos lo pusieron, al año se separaron, ella optó por quedarse con el puesto y para no tener problemas él se quedó con un carro que tenían.

Añadió que sus clientes en el otro puesto empezaron a llegar al Comedor de Mary, lo que molestó a la persona con la que trabajaba y se refería a su puesto como una “cachimba”, que tiene varios significados, desde una lámpara de petróleo, hasta un refugio nocturno para tráilers.

Comedor ‘La cachimba de Mary’

“Otro día vino el rotulista y le dije: bórrame donde dice Comedor de Mary, ponle Comedor ‘La cachimba de Mary’. Ahora soy ‘Mary Cachimbas’, me gusta y aquí seguiré”.

En espera de que la situación mejore, “La Cachimba” continúa de pie, frente al mar, en el muelle de sus amores. Añora la bonanza de antaño, pero se adapta a su presente, tiene que seguir con su trabajo porque si no, no sale para comer. Se considera una mujer fuerte, de carácter, y así seguirá hasta el final.

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