imagotipo

Los intocable de Juacer

  • Los intocable de Juacer

Decepciona el Gaby Ballardo a pocos meses

Era la agonía del sexenio del priista Jesús Aguilar Padilla, quien había logrado colarse al tercer piso de palacio de gobierno de nuestro estado dejando los “pelos en el portillo” como se dice coloquialmente, ya que, había ganado el gobierno por solo 11 mil 380 votos de diferencia contra su más cercano rival el seudo panista de Heriberto Félix, es decir, con apenas el un poquito más de un punto porcentual, sin embargo, todo lo que empieza, acaba y ese momento llegó para Chuy Aguilar.
Es obvio, que, en esa agonía de Jesús Aguilar, el gobernador electo de moda era Mario López Valdez, el popular “Malova” que, en ese momento, era el hombre más temido por el sexenio que acababa, quien finalizaba señalado de corrupto, violento, irresponsable y cínico.
Ese momento tantas veces lujuriosamente soñado por el PAN, había llegado, ahora sí, se preparaban para combatir la corrupción, ahora sí, harían saber a la sociedad lo que verdaderamente era gobernar desde otra perspectiva, ahora sí, los trabajadores tendrían de su lado a un gobierno que los respetaría, los apoyaría y los respaldaría.
Gabriel Ballardo, el “Gabi”, era el dirigente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado (STASE), también su final como apéndice del gobierno, perdón, quise decir, como dirigente sindical había llegado, sin embargo, la ilusión de ver llegar a un “verdadero” gobierno del cambio, de oposición pues, se fue al carajo desde muy  temprano, desde antes de que empezara el 01 de enero del 2010, ya que, en acuerdo con Aguilar Padilla, habían sentenciado la desaparición del Invies, dependencia parásita del gobierno estatal, que costaba mucho y no producía nada.
Al “Gabi” Ballardo, no le quedó de otra más que apechugar el “sacrificio” de los trabajadores, sin embargo, para no quedar mal con sus agremiados y para que no pensaran que no los había “defendido” decidió darles “atole con el dedo” a los trabajadores, que, con justa razón, tenían miedo de perder el sustento de sus familias gracias a los acuerdos populares de su dirigente con el gobierno saliente. A final de cuentas, se firmó un acuerdo en donde todos, sí, todos los trabajadores con la desaparición de Invies no tendrían de qué preocuparse, esto fue realizado el 31 de octubre del 2010, en este “acuerdo” señalaba que les serían respetados sus derechos laborales, es decir, el gobierno del estado pasaría a ser el “patrón” sustituto, y los burócratas estarían mejor atendidos. El “Gabi” había quedado bien, había logrado su cometido.
Han pasado siete años de ese acuerdo, y hoy en el 2017, Gabriel Ballardo, de nuevo se cuela al carro del presupuesto como dirigente sindical, pero con la llegada de Gaby, la situación de los trabajadores no mejora, sigue peor, se agrava, sin embargo.
Desde el “acuerdo” de “Gabi” con Aguilar Padilla y al paso de los años, los trabajadores de Invies, se encuentran mucho más desprotegidos. Hoy como nunca, los burócratas se encuentran muy, pero muy lejos del calor y el apapacho de la dirigencia, que resultó más de lo mismo.
Por ejemplo, se sabe que 24 trabajadores de ese “elefante blanco”, con antigüedades que van hasta los 28 años, se les redujo su sueldo desde un 50 hasta un 70 por ciento.
Es obvio, que las prestaciones y sueldos que durante años habían ganado, se esfumaron al aplicar una reducción violentando los derechos de los trabajadores. La crisis en Invies está gruesa, y se sigue manejando su desaparición ante el quebranto financiero que enfrenta ¿Y el sindicato que dirige el “Gabi” Ballardo? ¡Bien, Gracias!