/ jueves 30 de julio de 2020

Seis meses de emergencia sanitaria internacional

Una emergencia de salud pública de importancia internacional es definida como: “un evento extraordinario que, de conformidad con el presente Reglamento, se ha determinado que constituye un riesgo para la salud pública de otros Estados a causa de la propagación internacional de una enfermedad, y podría exigir una respuesta internacional coordinada” (Reglamento Sanitario Internacional - 2005). La definición implica que la situación es: grave, súbita, inusual o inesperada; tiene implicaciones para la salud pública que van más allá de las fronteras del Estado afectado, y puede necesitar una acción internacional inmediata.

Se ha declarado emergencia sanitaria mundial en cinco ocasiones para enfermedades tales como Influenza A (H1N1) en 2009, Poliomielitis en 2014, Zika en 2016 y el Ébola en 2014 y 2019 (algunas de ellas siguen activas). En las alertas anteriores no se han visto casos en casi todas las latitudes del planeta y no ha sido necesario mantener medidas tan estrictas como una cuarentena generalizada. En el caso del Covid-19, es la sexta vez que se declara una emergencia sanitaria y sin duda, es la más grave en tiempos recientes.

Hoy se cumplen seis meses desde que la OMS declaró al Covid-19 una emergencia de salud pública de interés internacional. Hasta el momento se han reportado más de 16 millones de casos y más de 661 000 muertes. Antes de la alerta se había observado un aumento en el número total de casos, casos sospechosos, pocos casos en algunas provincias de China, y en ese momento la tasa de letalidad alcanzaba el 4%. El 30 de Enero había menos de 100 casos y ninguna muerte fuera de China.

En las últimas semanas se ha observado que el número total de casos ha aumentado, lo que hace parecer que la pandemia continúa acelerándose. Desde entonces ha cambiado nuestra vida y el mundo está cambiando, se han separado personas, ideologías y naciones; y también se ha unido la humanidad para enfrentar el reto de superarse.

En este largo camino recorrido en poco tiempo, hemos perdido mucho, estamos aprendiendo y nos estamos adaptando. El sufrimiento por las pérdidas humanas es superior al impacto económico y el daño causado por la enfermedad. Algunos piensan y sostienen que existen teorías de conspiración para implantarnos chips o acabar con la humanidad. Un artículo publicado por Aassve y sus colaboradores en la revista Science indica que los niveles de mortalidad se verán afectados y es probable que se reduzca la expectativa de edad máxima de vida, también mencionan que se ha observado que aumenta el registro de nacimientos después de desastres naturales, terremotos y huracanes. Los autores estiman que la pandemia en curso dará como resultado un "baby boom", el argumento es que las parejas pasan más tiempo juntas y tienen más probabilidades de procrear.

Se han desarrollado modelos matemáticos para entender el comportamiento y dar respuesta a la pandemia, se puede evaluar la efectividad de cada una de las intervenciones, estimar la velocidad de propagación del patógeno y evaluar futuros escenarios entre otras cosas. La mayoría de las predicciones y estimaciones que hemos observado han sido ajustadas y modificadas; el número de casos y personas fallecidas superan lo que calculamos o podíamos imaginar. Cada semana se reportan cifras record, aumento de casos y contagios que dependen del comportamiento de cada uno de nosotros y no de los modelos matemáticos, los cuales son importantes para la vigilancia y toma de decisiones durante la pandemia. Por ejemplo, las estadísticas y datos obtenidos por los modelos matemáticos, ayudarán a determinar los colores del semáforo, fechas de apertura de escuelas y actividades que podemos realizar.

Los datos nos muestran que si nos mantenemos distanciados físicamente, nos lavamos las manos, evitamos áreas aglomeradas y usamos cubrebocas, los casos disminuyen. Los casos aumentan si las medidas no se siguen.

En estos seis meses, casi todos hemos trabajado y esforzado por mantener esas medidas para contener el avance del SARS-CoV-2. El desarrollo de vacunas y fármacos está en curso (y en tiempo récord), aunque el camino para obtenerlos aun es largo; mientras tanto debemos continuar con las medidas recomendadas. En el futuro cercano se tomarán decisiones difíciles como determinar quiénes tienen acceso a las vacunas, lo precios, la producción, distribución entre muchas otras. Debemos cuidarnos para cuidar a los demás, aún queda un largo y duro camino que recorrer.

“No somos prisioneros de la pandemia. Cada uno de nosotros puede hacer la diferencia. El futuro está en nuestras manos.” (Tedros Adhanom Ghebreyesus - Director General de la OMS).

Correo electrónico: ricardoparraund@uas.edu.mx / ricardoparraund@yahoo.com.mx

Una emergencia de salud pública de importancia internacional es definida como: “un evento extraordinario que, de conformidad con el presente Reglamento, se ha determinado que constituye un riesgo para la salud pública de otros Estados a causa de la propagación internacional de una enfermedad, y podría exigir una respuesta internacional coordinada” (Reglamento Sanitario Internacional - 2005). La definición implica que la situación es: grave, súbita, inusual o inesperada; tiene implicaciones para la salud pública que van más allá de las fronteras del Estado afectado, y puede necesitar una acción internacional inmediata.

Se ha declarado emergencia sanitaria mundial en cinco ocasiones para enfermedades tales como Influenza A (H1N1) en 2009, Poliomielitis en 2014, Zika en 2016 y el Ébola en 2014 y 2019 (algunas de ellas siguen activas). En las alertas anteriores no se han visto casos en casi todas las latitudes del planeta y no ha sido necesario mantener medidas tan estrictas como una cuarentena generalizada. En el caso del Covid-19, es la sexta vez que se declara una emergencia sanitaria y sin duda, es la más grave en tiempos recientes.

Hoy se cumplen seis meses desde que la OMS declaró al Covid-19 una emergencia de salud pública de interés internacional. Hasta el momento se han reportado más de 16 millones de casos y más de 661 000 muertes. Antes de la alerta se había observado un aumento en el número total de casos, casos sospechosos, pocos casos en algunas provincias de China, y en ese momento la tasa de letalidad alcanzaba el 4%. El 30 de Enero había menos de 100 casos y ninguna muerte fuera de China.

En las últimas semanas se ha observado que el número total de casos ha aumentado, lo que hace parecer que la pandemia continúa acelerándose. Desde entonces ha cambiado nuestra vida y el mundo está cambiando, se han separado personas, ideologías y naciones; y también se ha unido la humanidad para enfrentar el reto de superarse.

En este largo camino recorrido en poco tiempo, hemos perdido mucho, estamos aprendiendo y nos estamos adaptando. El sufrimiento por las pérdidas humanas es superior al impacto económico y el daño causado por la enfermedad. Algunos piensan y sostienen que existen teorías de conspiración para implantarnos chips o acabar con la humanidad. Un artículo publicado por Aassve y sus colaboradores en la revista Science indica que los niveles de mortalidad se verán afectados y es probable que se reduzca la expectativa de edad máxima de vida, también mencionan que se ha observado que aumenta el registro de nacimientos después de desastres naturales, terremotos y huracanes. Los autores estiman que la pandemia en curso dará como resultado un "baby boom", el argumento es que las parejas pasan más tiempo juntas y tienen más probabilidades de procrear.

Se han desarrollado modelos matemáticos para entender el comportamiento y dar respuesta a la pandemia, se puede evaluar la efectividad de cada una de las intervenciones, estimar la velocidad de propagación del patógeno y evaluar futuros escenarios entre otras cosas. La mayoría de las predicciones y estimaciones que hemos observado han sido ajustadas y modificadas; el número de casos y personas fallecidas superan lo que calculamos o podíamos imaginar. Cada semana se reportan cifras record, aumento de casos y contagios que dependen del comportamiento de cada uno de nosotros y no de los modelos matemáticos, los cuales son importantes para la vigilancia y toma de decisiones durante la pandemia. Por ejemplo, las estadísticas y datos obtenidos por los modelos matemáticos, ayudarán a determinar los colores del semáforo, fechas de apertura de escuelas y actividades que podemos realizar.

Los datos nos muestran que si nos mantenemos distanciados físicamente, nos lavamos las manos, evitamos áreas aglomeradas y usamos cubrebocas, los casos disminuyen. Los casos aumentan si las medidas no se siguen.

En estos seis meses, casi todos hemos trabajado y esforzado por mantener esas medidas para contener el avance del SARS-CoV-2. El desarrollo de vacunas y fármacos está en curso (y en tiempo récord), aunque el camino para obtenerlos aun es largo; mientras tanto debemos continuar con las medidas recomendadas. En el futuro cercano se tomarán decisiones difíciles como determinar quiénes tienen acceso a las vacunas, lo precios, la producción, distribución entre muchas otras. Debemos cuidarnos para cuidar a los demás, aún queda un largo y duro camino que recorrer.

“No somos prisioneros de la pandemia. Cada uno de nosotros puede hacer la diferencia. El futuro está en nuestras manos.” (Tedros Adhanom Ghebreyesus - Director General de la OMS).

Correo electrónico: ricardoparraund@uas.edu.mx / ricardoparraund@yahoo.com.mx

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