/ jueves 25 de junio de 2020

La hueva normalidad marismeña-mazatleca

Del presidente municipal al gobernador estatal, Puro Sinaloa, desde la niñez a la adultez con la marca política-comercial, no habiendo más identidad y pertenencia social y cultural que la que se lleva puesta en la vestimenta, tan usable como desechable cuando se vaya a la playa como al futbol, a prueba de lluvias y de inundaciones.

Hay un aire, a Puro Sinaloa, en el ambiente del medio ambiente ecológico, infralevemente, sanador y dañador a la vez en la ciudad y en el puerto desde que amanece hasta que anochece, oliendo a guaneras, azufre, café y aguas negras, y si se fija uno a ras de calles, banquetas y camellones esquina con lotes baldíos, las basuras flotan sobre una resolana sudorosa y oleaginosa que es el aceite quemado y doméstico que sale por las ventanas y las puertas de las casas junto a un mar con sus descargas de aguas entubadas, servidas y bien desaguadas.

Cuando la ciudad y el puerto son un reservorio de contaminación, es más seguro que te encuentres un mar de basuras que al mismísimo mar, adonde el mar de gentes, locales y nacionales, contaminan con la vida plástica de turistas.

Sí, la hueva normalidad marismeña-mazatleca es la única que se ha transformado mejor que la Cuarta Transformación, gracias al PRIMOR del presidente municipal y el gobernador con el primo Ernesto que, como Salinas Pliego, no necesitan del gobierno para despotricar y mandar sobre lo que ellos dominan como dueños y amos egocéntricos de lo que poseen rica y empresarialmente en Mazatlán, después del Parque Central con el Acuario y el estadio de futbol, los marismeños-mazatlecos, tienen y tendrán el tiempo y el espacio para seguir en la hueva normalidad al estilo Puro Sinaloa.

El Químico se siente fuerte y saludable: recargado y remasterizado y listo para cambiar a Mazatlán y que funcione más de lo que funcionaba menos antes de la pandemia, pues ahora, con la hueva normalidad, va a dar y a des-quitar más por Mazatlán, porque de las pérdidas a las ganancias, no hay nada mejor que las obras públicas del erario público para el erario personal.

Eso sí, El Químico, si no (se) levanta ante la hueva normalidad y sigue viajando de incognito en donde no lo conocen y menos con el tapaboca, se las va a ver de chanclas y de short con la camiseta al hombro por Olas Altas, sin hacer olas, con su siempre simulada administración municipal de aquellos 400 millones dizque ahorrados quién sabe para quién y para qué, y que siendo un hombre que jala las multitudes, haber-a ver quiénes lo siguen en la insana distancia sin faltar las despensas sin apapachos y posar lo más lejanos posible para las fotos de la hueva normalidad histórica, marismeña-mazatleca.

En lo que seguimos con el coronavirus, la reapertura en los espacios comerciales, restauranteros, hoteleros y turisteros -los de la sana y la insana distancia- regresaran al mismo lugar con la misma gente y las mismas costumbres, simulando(el)simulacro de la higiene en los servicios públicos, porque de la sanidad casi nadie y alguien quieren saber más de ella, porque con tantas aguas negras y calles basurientas, El Químico, lo único que tratará es el de simular que lo está haciendo por el turismo nacional, internacional, mundial e histórico y que él se remasteriza con unos cayos de hacha (que es el platillo de los nuevos ricos marismeños-mazatlecos y la botana de los narcos) con una gruesa capa de teflón, resbaladizamente, cremoso y espumoso, no graso, para que no le rebrote el virus y no se le metan los zancudos a La Negra de La Morena que es toda un Primor.

Del Puro Sinaloa al Impuro Sinaloa con Coronavirus, los clavos de los recibos locos de Comisión Federal y Mundial de Electricidad, ni para qué los diablitos y los pájaros en los alambres, en lo que Cuén hace una triple campaña: de virólogo, de gestorólogo y de ideólogo, el rector Auto-E(u)logio uaspaseño, haciendo labor catedralicia de humanista-socorrista, y, la gobernanza estatal con la promoción del estadio con el equipo de Salinas Pliego y el Parque Central-Acuario del primo Coppel en una clase política-empresarial, donde El Químico, ni como defensa central o lateral pueda pararlos, siempre y cuando, que meta mano y hasta un autogol para la nueva-hueva de la normalidad que, por la Rafael Buelna, llegará.

Entonces, la hueva marismeña-mazatleca, del amanecer al atardecer crepuscular, es no ver el rayo verde, el turismo brillando por su ausencia, apareciendo el piojillo a sus anchas y enanchas con el muchacho triste que contempla la despreocupación de los Monos Bichis echándose la red del tiempo y el espacio con el aleteo de las gaviotas y los pelícanos en la playa norte, aunque el vertedero de aguas negras sigue fluyendo hacia el mar, mientras el coronavirus refluye hacia el puerto y la ciudad sobre los arroyos viales, las calles y las banquetas con los vistosos y los andrajosos tapabocas tirados bocarriba y exhalando el primer estertor de la mañana y último estertor de la tarde para para entrar a la noche pulmonar y tropical, humana y mortal.

Del presidente municipal al gobernador estatal, Puro Sinaloa, desde la niñez a la adultez con la marca política-comercial, no habiendo más identidad y pertenencia social y cultural que la que se lleva puesta en la vestimenta, tan usable como desechable cuando se vaya a la playa como al futbol, a prueba de lluvias y de inundaciones.

Hay un aire, a Puro Sinaloa, en el ambiente del medio ambiente ecológico, infralevemente, sanador y dañador a la vez en la ciudad y en el puerto desde que amanece hasta que anochece, oliendo a guaneras, azufre, café y aguas negras, y si se fija uno a ras de calles, banquetas y camellones esquina con lotes baldíos, las basuras flotan sobre una resolana sudorosa y oleaginosa que es el aceite quemado y doméstico que sale por las ventanas y las puertas de las casas junto a un mar con sus descargas de aguas entubadas, servidas y bien desaguadas.

Cuando la ciudad y el puerto son un reservorio de contaminación, es más seguro que te encuentres un mar de basuras que al mismísimo mar, adonde el mar de gentes, locales y nacionales, contaminan con la vida plástica de turistas.

Sí, la hueva normalidad marismeña-mazatleca es la única que se ha transformado mejor que la Cuarta Transformación, gracias al PRIMOR del presidente municipal y el gobernador con el primo Ernesto que, como Salinas Pliego, no necesitan del gobierno para despotricar y mandar sobre lo que ellos dominan como dueños y amos egocéntricos de lo que poseen rica y empresarialmente en Mazatlán, después del Parque Central con el Acuario y el estadio de futbol, los marismeños-mazatlecos, tienen y tendrán el tiempo y el espacio para seguir en la hueva normalidad al estilo Puro Sinaloa.

El Químico se siente fuerte y saludable: recargado y remasterizado y listo para cambiar a Mazatlán y que funcione más de lo que funcionaba menos antes de la pandemia, pues ahora, con la hueva normalidad, va a dar y a des-quitar más por Mazatlán, porque de las pérdidas a las ganancias, no hay nada mejor que las obras públicas del erario público para el erario personal.

Eso sí, El Químico, si no (se) levanta ante la hueva normalidad y sigue viajando de incognito en donde no lo conocen y menos con el tapaboca, se las va a ver de chanclas y de short con la camiseta al hombro por Olas Altas, sin hacer olas, con su siempre simulada administración municipal de aquellos 400 millones dizque ahorrados quién sabe para quién y para qué, y que siendo un hombre que jala las multitudes, haber-a ver quiénes lo siguen en la insana distancia sin faltar las despensas sin apapachos y posar lo más lejanos posible para las fotos de la hueva normalidad histórica, marismeña-mazatleca.

En lo que seguimos con el coronavirus, la reapertura en los espacios comerciales, restauranteros, hoteleros y turisteros -los de la sana y la insana distancia- regresaran al mismo lugar con la misma gente y las mismas costumbres, simulando(el)simulacro de la higiene en los servicios públicos, porque de la sanidad casi nadie y alguien quieren saber más de ella, porque con tantas aguas negras y calles basurientas, El Químico, lo único que tratará es el de simular que lo está haciendo por el turismo nacional, internacional, mundial e histórico y que él se remasteriza con unos cayos de hacha (que es el platillo de los nuevos ricos marismeños-mazatlecos y la botana de los narcos) con una gruesa capa de teflón, resbaladizamente, cremoso y espumoso, no graso, para que no le rebrote el virus y no se le metan los zancudos a La Negra de La Morena que es toda un Primor.

Del Puro Sinaloa al Impuro Sinaloa con Coronavirus, los clavos de los recibos locos de Comisión Federal y Mundial de Electricidad, ni para qué los diablitos y los pájaros en los alambres, en lo que Cuén hace una triple campaña: de virólogo, de gestorólogo y de ideólogo, el rector Auto-E(u)logio uaspaseño, haciendo labor catedralicia de humanista-socorrista, y, la gobernanza estatal con la promoción del estadio con el equipo de Salinas Pliego y el Parque Central-Acuario del primo Coppel en una clase política-empresarial, donde El Químico, ni como defensa central o lateral pueda pararlos, siempre y cuando, que meta mano y hasta un autogol para la nueva-hueva de la normalidad que, por la Rafael Buelna, llegará.

Entonces, la hueva marismeña-mazatleca, del amanecer al atardecer crepuscular, es no ver el rayo verde, el turismo brillando por su ausencia, apareciendo el piojillo a sus anchas y enanchas con el muchacho triste que contempla la despreocupación de los Monos Bichis echándose la red del tiempo y el espacio con el aleteo de las gaviotas y los pelícanos en la playa norte, aunque el vertedero de aguas negras sigue fluyendo hacia el mar, mientras el coronavirus refluye hacia el puerto y la ciudad sobre los arroyos viales, las calles y las banquetas con los vistosos y los andrajosos tapabocas tirados bocarriba y exhalando el primer estertor de la mañana y último estertor de la tarde para para entrar a la noche pulmonar y tropical, humana y mortal.