/ lunes 9 de mayo de 2022

El “Moméntum” de Luis Enrique Ramírez Ramos(+)

En una de sus últimas columnas “El Ancla” en el periódico El Debate, Luis Enrique, escribe sobre una situación: alguien, un hombre, “profería insultos desenfrenados hacia quien esto escribir”, así en la redacción sin poner el (sic) en el “quien esto escribe”.

Él, también, hace tiempo se veía como “el que sigo” después de que fue asesinado Humberto Millán en el gobierno de Malova, no siendo así cuando ejecutaron a Javier Valdez en el gobierno de Quirino, regresando a los mismos y a los diferentes escenarios en los crímenes de periodistas sinaloenses, a unos meses del gobierno de derRocha Moya, rompiéndose lo que de por sí está roto y descosido en el Sinaloa de la 4T.

Nadie está para especular nada de alguien, a no ser que la investigación judicial o la averiguación previa no sea controlada y manipulada por interés político, considerando que LEPR, en su columna política, escribía sobre cuestiones y relaciones políticas de Culiacán y para Sinaloa, de carácter personal, de análisis, de opinión e información, principalmente, por sus fuentes y personas políticas cercanas al columnista a diario y en el diario El Debate.

La lamentable labilidad y labialidad del Estado-Obrador es que es lamentable lo que les pasa a los periodistas por andar en lo que andan y por eso les pasa lo que les pasa, así como otra vez la protesta y la demanda del gremio periodístico que no es tal y por eso ni siquiera los mecanismos de protección para ellos son seguros ante la inseguridad estatal y nacional que el gobierno lamentablemente-lamenta y la-mienta en Las Mañaneras y en Las Semaneras.

En el país de las sombras espectrales, y que, de las sombras espectrales, las que desaparezcan y aparezcan, nada, nadie y alguien como La columna política de “Red Privada” de Manuel Buendía y “Plaza Pública” de Miguel Ángel Granados Chapa, son un doble ejemplo de lo que el periodista debe ser y hacer cuando el medio ambiente es el miedo ambiente en el ambiente propicio que es la columna política en el periodismo mexicano: fama y fortuna con plata o con plomo en el medio político de la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad en el sistema político de antes y de ahora con las residencias del poder político y con las tumbas del poder periodístico, a excepción humana y periodística de Julio Scherer García, puesto que su condición, situación y posición nunca fue la concesión al poder político y económico.

En el país de las sombras espectrales, y que, de las sombras espectrales, las que desaparezcan y aparezcan, nada, nadie y alguien como Luis Enrique no están ni estamos para privilegiar(nos) de vivir, sobrevivir y morir como uno quisiera porque entre nosotros y los otros, los demás y la gente -la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad- son las formas y los contenidos que nos exponen ante las sombras espectrales del poder político y económico que detentan los gobernantes, los políticos, los empresarios, los militares y los narcosicarios que son la mafia del poder, a todo modo, en tiempos de la 4T.

Si algo está pudriéndose en el país de las sombras espectrales, somos todos nosotros y los otros, los demás y la gente con el aroma de los vivos, el hedor y la peste de los muertos, los desaparecidos y los desplazados, los desconocidos y los feminicidios, los periodistas y los activistas en el moméntum y en el summun en que el Estado-Obrador nos administra -lamentable y mortalmente, no ciudadanos, sin Estado de Derecho en el matadero y en el rastro íntimo y público de los Derechos Humanos con los liberales y los conservadores, primero los pobres y el pueblo bueno y sabio que quita y pone en la suma como en la multiplicación lo que resta y divide en la polarización, en la confrontación y en la acusación con la rendición de cuentas en la transparencia sanguinolenta de la Historia Patria con La Chingada.

Zygmunt Bauman, en La Maldad Líquida, expone y nos expone:

“En este ambiente generalizado de miedo y fatalismo, surge el convencimiento de que no hay alternativas a la lógica política contemporánea, ni a la tiranía de la economía, ni a las actitudes hacia la ciencia y la tecnología, ni hacía la relación entre la naturaleza y la humanidad (…) el mal se mueve entre nosotros disfrazado de una presunta ausencia de alternativas”.

Un muerto más entre los vivos, los sobrevivientes y los muertos con los del narcosicariato y con los del coronavirus son los mismos y los diferentes en la invasión de Rusia a Ucrania, y el paisaje humano y urbano que va quedando quemado y arrasado no es para salvar(le) la dignidad a un ser humano en el país de las sombras espectrales, así como en los países en que un presidente-agente ruso le pone el teatro del horror a un presidente-comediante ucraniano, mientras, en el torpor mental del Estado-Obrador, la única alternativa es la canasta básica con el Tren Maya -porque pasa- rebasando y desbordando con la vía férrea del autoritarismo-paternalismo presidencial que, los periodistas, sigan esperando el moméntum en que el cuerpo es ejecutado y el espíritu es masacrado, por obra, gracia y desgracia en el país de las sombras espectrales con la mafia del poder, a todo modo.

Agripina, en el qué país es este, se lamenta y se lamienta: nadie ni alguien ni nada tienen la vida comprada, pero sí, ejecutada.

En una de sus últimas columnas “El Ancla” en el periódico El Debate, Luis Enrique, escribe sobre una situación: alguien, un hombre, “profería insultos desenfrenados hacia quien esto escribir”, así en la redacción sin poner el (sic) en el “quien esto escribe”.

Él, también, hace tiempo se veía como “el que sigo” después de que fue asesinado Humberto Millán en el gobierno de Malova, no siendo así cuando ejecutaron a Javier Valdez en el gobierno de Quirino, regresando a los mismos y a los diferentes escenarios en los crímenes de periodistas sinaloenses, a unos meses del gobierno de derRocha Moya, rompiéndose lo que de por sí está roto y descosido en el Sinaloa de la 4T.

Nadie está para especular nada de alguien, a no ser que la investigación judicial o la averiguación previa no sea controlada y manipulada por interés político, considerando que LEPR, en su columna política, escribía sobre cuestiones y relaciones políticas de Culiacán y para Sinaloa, de carácter personal, de análisis, de opinión e información, principalmente, por sus fuentes y personas políticas cercanas al columnista a diario y en el diario El Debate.

La lamentable labilidad y labialidad del Estado-Obrador es que es lamentable lo que les pasa a los periodistas por andar en lo que andan y por eso les pasa lo que les pasa, así como otra vez la protesta y la demanda del gremio periodístico que no es tal y por eso ni siquiera los mecanismos de protección para ellos son seguros ante la inseguridad estatal y nacional que el gobierno lamentablemente-lamenta y la-mienta en Las Mañaneras y en Las Semaneras.

En el país de las sombras espectrales, y que, de las sombras espectrales, las que desaparezcan y aparezcan, nada, nadie y alguien como La columna política de “Red Privada” de Manuel Buendía y “Plaza Pública” de Miguel Ángel Granados Chapa, son un doble ejemplo de lo que el periodista debe ser y hacer cuando el medio ambiente es el miedo ambiente en el ambiente propicio que es la columna política en el periodismo mexicano: fama y fortuna con plata o con plomo en el medio político de la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad en el sistema político de antes y de ahora con las residencias del poder político y con las tumbas del poder periodístico, a excepción humana y periodística de Julio Scherer García, puesto que su condición, situación y posición nunca fue la concesión al poder político y económico.

En el país de las sombras espectrales, y que, de las sombras espectrales, las que desaparezcan y aparezcan, nada, nadie y alguien como Luis Enrique no están ni estamos para privilegiar(nos) de vivir, sobrevivir y morir como uno quisiera porque entre nosotros y los otros, los demás y la gente -la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad- son las formas y los contenidos que nos exponen ante las sombras espectrales del poder político y económico que detentan los gobernantes, los políticos, los empresarios, los militares y los narcosicarios que son la mafia del poder, a todo modo, en tiempos de la 4T.

Si algo está pudriéndose en el país de las sombras espectrales, somos todos nosotros y los otros, los demás y la gente con el aroma de los vivos, el hedor y la peste de los muertos, los desaparecidos y los desplazados, los desconocidos y los feminicidios, los periodistas y los activistas en el moméntum y en el summun en que el Estado-Obrador nos administra -lamentable y mortalmente, no ciudadanos, sin Estado de Derecho en el matadero y en el rastro íntimo y público de los Derechos Humanos con los liberales y los conservadores, primero los pobres y el pueblo bueno y sabio que quita y pone en la suma como en la multiplicación lo que resta y divide en la polarización, en la confrontación y en la acusación con la rendición de cuentas en la transparencia sanguinolenta de la Historia Patria con La Chingada.

Zygmunt Bauman, en La Maldad Líquida, expone y nos expone:

“En este ambiente generalizado de miedo y fatalismo, surge el convencimiento de que no hay alternativas a la lógica política contemporánea, ni a la tiranía de la economía, ni a las actitudes hacia la ciencia y la tecnología, ni hacía la relación entre la naturaleza y la humanidad (…) el mal se mueve entre nosotros disfrazado de una presunta ausencia de alternativas”.

Un muerto más entre los vivos, los sobrevivientes y los muertos con los del narcosicariato y con los del coronavirus son los mismos y los diferentes en la invasión de Rusia a Ucrania, y el paisaje humano y urbano que va quedando quemado y arrasado no es para salvar(le) la dignidad a un ser humano en el país de las sombras espectrales, así como en los países en que un presidente-agente ruso le pone el teatro del horror a un presidente-comediante ucraniano, mientras, en el torpor mental del Estado-Obrador, la única alternativa es la canasta básica con el Tren Maya -porque pasa- rebasando y desbordando con la vía férrea del autoritarismo-paternalismo presidencial que, los periodistas, sigan esperando el moméntum en que el cuerpo es ejecutado y el espíritu es masacrado, por obra, gracia y desgracia en el país de las sombras espectrales con la mafia del poder, a todo modo.

Agripina, en el qué país es este, se lamenta y se lamienta: nadie ni alguien ni nada tienen la vida comprada, pero sí, ejecutada.

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