/ viernes 7 de junio de 2019

¿Cómo hacer atractivo el Bachillerato para los alumnos?

Los problemas en la Educación Media Superior (EMS) están claramente identificados por diversas instancias académicas. Esos problemas tienen que ver con los altos índices de deserción por parte de los alumnos; bajo rendimiento escolar; poco interés por las materias y la forma en que se imparten; y la baja formación magisterial y desprotección laboral (INEE, 2018). A lo anterior se puede agregar la poca vinculación que se tiene con la educación superior y la desvinculación con los sectores productivos. Vista esta problemática como un todo, bien se podría afirmar que la EMS en México se sitúa en una situación compleja. Y más de alguno señalaría que la complejidad es a tal nivel, que podría considerarse a un nivel de crisis.

Enfoquemos más la lupa: la EMS es el paso intermedio entre dos niveles educativos -la Educación Básica y la Educación Superior-. En esa condición, la EMS tendría que ubicarse más cerca de la Educación Superior para diferenciarse de la Educación Básica. Y este significa un primer problema, porque en algunos subsistemas -sobre todo en Bachillerato General- la EMS está más cercana a la Educación Básica que a la superior. Y eso ha sido un error. Ese error se ha materializado en el plano curricular; puesto que no se tiene una diferencia sustantiva que le indique al alumno que está cursando un nivel educativo (muy) diferente a lo que cursó en secundaria. Ni en contenidos (currículo), ni en el método de enseñanza.

De acuerdo con el Documento Base del Bachillerato General (Dirección General de Bachillerato), se indica como finalidad del Bachillerato “…generar en el educando el desarrollo de una primera síntesis personal y social que le permita su acceso a la educación superior, a la vez que le dé comprensión de su sociedad y de su tiempo y lo prepare para su posible incorporación al trabajo productivo” .

Tres elementos destacan del propósito anterior: 1) El acceso a la educación superior; 2) Comprensión del momento histórico que los alumnos están viviendo; y 3) Preparación para el mercado de trabajo. De estos tres objetivos, ¿cuál de ellos se está cumpliendo en la EMS en México?

La respuesta no es posible ofrecerla en una perspectiva general, puesto que la EMS se subdivide en tres subsistemas generales, Bachillerato General, Bachillerato Tecnológico y Profesional Técnico; y estos a su vez se subdividen en otros tantos. Al final se tiene una EMS compuesta por más de una treintena de subsistemas, y con esa heterogeneidad es complejo responder a la interrogante que se plantea. No obstante, si nos ubicamos en Bachillerato General,dado que es el subsistema que concentra el mayor nivel de la matrícula (62.4% del total para el ciclo escolar 2016-2017), el logro de los objetivos nos parece que no se están alcanzando.

En el caso del primer punto se tiene una divergencia entre la forma como está concebido el Bachillerato y la forma como se está desarrollando. En esto último, como señalamos líneas arriba, el Bachillerato está más cercano a la Educación Básica. Y esta es una primera digresión en el propósito enunciado. Lo anterior se observa cada vez que el joven egresado pisa por primera vez un aula universitaria: el cambio que observa no solamente es de ambiente, sino también en términos de complejidad. Y este elemento es uno de los factores que detona su deserción de la universidad.

En segundo lugar, para que un alumno comprenda el momento histórico que está viviendo es necesario, como señala Edgar Morin, que al alumno se le eduque como un individuo global. Y eso no ocurre en Bachillerato. Desde el aula -al igual como ocurre también en universidad- al alumno se le educa desde una perspectiva local-local, lo cual termina afectando la frontera de su percepción.

En tercer lugar, en lo referente a la inserción al trabajo la situación es todavía más compleja, porque en términos reales ¿de qué le sirve a un alumno lo que le enseñan en Bachillerato para el mercado de trabajo? La verdad, de poco. Y aquí se tiene un problema sustantivo para la EMS: ante la disyuntiva de seguir estudiando el bachillerato o salirse para ir a buscar un trabajo, los jóvenes están optando por lo segundo. Y más si provienen de un sector con una vulnerabilidad social.

Así, la pregunta de fondo es: ¿cómo hacer atractivo el Bachillerato? Y la respuesta es una: innovando. No se puede seguir manteniendo este subsistema educativo en el mismo parámetro como se tiene hasta el momento.

El gobierno federal está implementando un programa de becas para mantener al alumno en el aula. Lo cual es relevante, pero esa medida opera solamente para una variable (la permanencia). Y el problema es más complejo.

Se requiere una discusión seria sobre lo que ocurre en la EMS, porque los números que se tienen son muy graves.

Ahora bien, ¿qué propone el gobierno federal en la materia? Eso lo analizaremos en la siguiente entrega.


*Investigador Titular del Centro de Investigación e Innovación Educativa del Sistema Educativo Valladolid (CIINSEV)

Los problemas en la Educación Media Superior (EMS) están claramente identificados por diversas instancias académicas. Esos problemas tienen que ver con los altos índices de deserción por parte de los alumnos; bajo rendimiento escolar; poco interés por las materias y la forma en que se imparten; y la baja formación magisterial y desprotección laboral (INEE, 2018). A lo anterior se puede agregar la poca vinculación que se tiene con la educación superior y la desvinculación con los sectores productivos. Vista esta problemática como un todo, bien se podría afirmar que la EMS en México se sitúa en una situación compleja. Y más de alguno señalaría que la complejidad es a tal nivel, que podría considerarse a un nivel de crisis.

Enfoquemos más la lupa: la EMS es el paso intermedio entre dos niveles educativos -la Educación Básica y la Educación Superior-. En esa condición, la EMS tendría que ubicarse más cerca de la Educación Superior para diferenciarse de la Educación Básica. Y este significa un primer problema, porque en algunos subsistemas -sobre todo en Bachillerato General- la EMS está más cercana a la Educación Básica que a la superior. Y eso ha sido un error. Ese error se ha materializado en el plano curricular; puesto que no se tiene una diferencia sustantiva que le indique al alumno que está cursando un nivel educativo (muy) diferente a lo que cursó en secundaria. Ni en contenidos (currículo), ni en el método de enseñanza.

De acuerdo con el Documento Base del Bachillerato General (Dirección General de Bachillerato), se indica como finalidad del Bachillerato “…generar en el educando el desarrollo de una primera síntesis personal y social que le permita su acceso a la educación superior, a la vez que le dé comprensión de su sociedad y de su tiempo y lo prepare para su posible incorporación al trabajo productivo” .

Tres elementos destacan del propósito anterior: 1) El acceso a la educación superior; 2) Comprensión del momento histórico que los alumnos están viviendo; y 3) Preparación para el mercado de trabajo. De estos tres objetivos, ¿cuál de ellos se está cumpliendo en la EMS en México?

La respuesta no es posible ofrecerla en una perspectiva general, puesto que la EMS se subdivide en tres subsistemas generales, Bachillerato General, Bachillerato Tecnológico y Profesional Técnico; y estos a su vez se subdividen en otros tantos. Al final se tiene una EMS compuesta por más de una treintena de subsistemas, y con esa heterogeneidad es complejo responder a la interrogante que se plantea. No obstante, si nos ubicamos en Bachillerato General,dado que es el subsistema que concentra el mayor nivel de la matrícula (62.4% del total para el ciclo escolar 2016-2017), el logro de los objetivos nos parece que no se están alcanzando.

En el caso del primer punto se tiene una divergencia entre la forma como está concebido el Bachillerato y la forma como se está desarrollando. En esto último, como señalamos líneas arriba, el Bachillerato está más cercano a la Educación Básica. Y esta es una primera digresión en el propósito enunciado. Lo anterior se observa cada vez que el joven egresado pisa por primera vez un aula universitaria: el cambio que observa no solamente es de ambiente, sino también en términos de complejidad. Y este elemento es uno de los factores que detona su deserción de la universidad.

En segundo lugar, para que un alumno comprenda el momento histórico que está viviendo es necesario, como señala Edgar Morin, que al alumno se le eduque como un individuo global. Y eso no ocurre en Bachillerato. Desde el aula -al igual como ocurre también en universidad- al alumno se le educa desde una perspectiva local-local, lo cual termina afectando la frontera de su percepción.

En tercer lugar, en lo referente a la inserción al trabajo la situación es todavía más compleja, porque en términos reales ¿de qué le sirve a un alumno lo que le enseñan en Bachillerato para el mercado de trabajo? La verdad, de poco. Y aquí se tiene un problema sustantivo para la EMS: ante la disyuntiva de seguir estudiando el bachillerato o salirse para ir a buscar un trabajo, los jóvenes están optando por lo segundo. Y más si provienen de un sector con una vulnerabilidad social.

Así, la pregunta de fondo es: ¿cómo hacer atractivo el Bachillerato? Y la respuesta es una: innovando. No se puede seguir manteniendo este subsistema educativo en el mismo parámetro como se tiene hasta el momento.

El gobierno federal está implementando un programa de becas para mantener al alumno en el aula. Lo cual es relevante, pero esa medida opera solamente para una variable (la permanencia). Y el problema es más complejo.

Se requiere una discusión seria sobre lo que ocurre en la EMS, porque los números que se tienen son muy graves.

Ahora bien, ¿qué propone el gobierno federal en la materia? Eso lo analizaremos en la siguiente entrega.


*Investigador Titular del Centro de Investigación e Innovación Educativa del Sistema Educativo Valladolid (CIINSEV)