/ jueves 10 de enero de 2019

ALGUNOS PREJUICIOS SOBRE MIS CANCIONES

A veces, a uno como compositor le pasa algo parecido a cuando lo ofenden y se tiene que aguantar la ofensa por las consecuencias que acarrearía contestarla.

Eso ocurremuy a menudo cuando le llegan a grabar una canción. No falta el genio que le meta mano a la letra, cambiando alguna palabra por otra por considerarla que tendría más impacto o más pegue. De acuerdo a la Ley del Derecho de Autor, eso es sancionable. Pero si uno demanda, las consecuencias son, entre otras, que lo vetan y ellos y sus similares ya no lo graban. Así que a aguantarse aunque le destrocen la rima. Las dos cosas le sucedieron a mi canción ranchera “Qué caso tiene”, originalmente grabada a dueto con Luis Pérez Meza, en febrero de 1981, en un estudio de cuatro canales en Culiacán, acompañados por la Banda Tierra Blanca.

Echando mano del regionalismo, utilicé la palabra simpleras (no me vengas con simpleras), tan propia de los sinaloenses. Pero cuando la grabó el grupo Los Intocables del Norte para la RCA, en Monterrey, en el estudio no faltó quien la cambiara por tonteras. Y así quedó, pese a estar registrada con simpleras. Yo sé que esta palabra no existe ni aparece en el Diccionario. Pero es parte sustantiva del habla nuestra. “Que se te olvide/ que seré como tú quieras:/ en mí yo mando,/ no me vengas con simpleras”, dice la estrofa. Al menos respetaron la rima con “tonteras”. Pero donde sí se cometió un feísmo, fue cambiando el verso “yo también tengo amor propio”, por “yo también tengo mi orgullo”, destruyendo la rima, que originalmente dice “Quieres tenerme nomás a tus antojos/ que se te olvide: yo también tengo amor propio”. Dejándola “Quieres tenerme nomás a tus antojos/ que se te olvide: yo también tengo mi orgullo”. Cualquiera tiene que decir: este compositor no sabe qué es la rima. Pero así quedó, con el agravante de que fue un éxito discográfico, no sólo con Los Intocables del Norte, sino también con “Los Cachorros de Juan Villarreal”, en redova, y 25 grupos norteños más, que la han grabado en los últimos 38 años.

Otro caso se dio en la grabación de El Escuinapense, por Julio Preciado, acompañado por la Banda El Recodo de don Cruz Lizárraga. Tampoco se respetó la letra y se cambió el nombre del poblado La Estacada por La Estaca, población que no existe en todo Escuinapa. La estrofa dice: Que vivan las pesquerías/ que le dan vida a mi gente:/ Los Sábalos, La Estacada,/El Maíz y Salsipuedes”. Y quedó: Que vivan las pesquerías/ que le dan vida a mi gente:/ Los Sábalos y La estaca,/ El Maíz y Salsipuedes”. ¿Qué puritano acomplejado no soportó el sugestivo nombre de La Estacada relacionándolo con una agresión sexual y desapareció el nombre del pueblo que sí existe, cambiándolo con el de otro que no existe? Nacho Millán, que fue el primero en grabar El Escuinapense, sí respetó la letra original. Lástima por la grabación de la Banda El Recodo. Prejuicio, dice el Diccionario, es juicio previo, decisión prematura, opinión preconcebida, generalmente negativa hacia algo o alguien. Esta barbarie o falta de cultura, se equipara con otra en mi municipio (Concordia) igualmente con connotación sexual: el poblado donde nació Fructuoso Gándara, el compositor de la hermosa danza “Cuando dos almas”, se llamaba La Barrigona, pero el prejuicio hizo que le cambiaran el nombre por el de La Concepción, más “decente”.

Del mismo modo, otra actitud prejuiciada se dio para que José Ángel Ledesma Quintero “El Coyote” (de Coyotitán, municipio de San Ignacio) no grabara el son El San Ignacense, porque en él se menciona la sierra de San Juan, y de ese rumbo era originario el fallecido narcotraficante “El Cochi Loco” (no fuera a pensarse que era una canción compuesta a éste y no al municipio).

Así tenemos, pues, que existen prejuicios lingüísticos contra el regionalismo “simpleras”, prejuicios sexuales contra la palabra “estacada” y hasta prejuicios políticos contra el himno de Sinaloa (un maestro del CBTIS de Guasaveme informó el año pasado que cuando ganó allí en las elecciones antepasadas el PRI se prohibió el Himno Oficial del Estado porque dijeron que era “el himno de Malova”). ¿Qué tal?

A veces, a uno como compositor le pasa algo parecido a cuando lo ofenden y se tiene que aguantar la ofensa por las consecuencias que acarrearía contestarla.

Eso ocurremuy a menudo cuando le llegan a grabar una canción. No falta el genio que le meta mano a la letra, cambiando alguna palabra por otra por considerarla que tendría más impacto o más pegue. De acuerdo a la Ley del Derecho de Autor, eso es sancionable. Pero si uno demanda, las consecuencias son, entre otras, que lo vetan y ellos y sus similares ya no lo graban. Así que a aguantarse aunque le destrocen la rima. Las dos cosas le sucedieron a mi canción ranchera “Qué caso tiene”, originalmente grabada a dueto con Luis Pérez Meza, en febrero de 1981, en un estudio de cuatro canales en Culiacán, acompañados por la Banda Tierra Blanca.

Echando mano del regionalismo, utilicé la palabra simpleras (no me vengas con simpleras), tan propia de los sinaloenses. Pero cuando la grabó el grupo Los Intocables del Norte para la RCA, en Monterrey, en el estudio no faltó quien la cambiara por tonteras. Y así quedó, pese a estar registrada con simpleras. Yo sé que esta palabra no existe ni aparece en el Diccionario. Pero es parte sustantiva del habla nuestra. “Que se te olvide/ que seré como tú quieras:/ en mí yo mando,/ no me vengas con simpleras”, dice la estrofa. Al menos respetaron la rima con “tonteras”. Pero donde sí se cometió un feísmo, fue cambiando el verso “yo también tengo amor propio”, por “yo también tengo mi orgullo”, destruyendo la rima, que originalmente dice “Quieres tenerme nomás a tus antojos/ que se te olvide: yo también tengo amor propio”. Dejándola “Quieres tenerme nomás a tus antojos/ que se te olvide: yo también tengo mi orgullo”. Cualquiera tiene que decir: este compositor no sabe qué es la rima. Pero así quedó, con el agravante de que fue un éxito discográfico, no sólo con Los Intocables del Norte, sino también con “Los Cachorros de Juan Villarreal”, en redova, y 25 grupos norteños más, que la han grabado en los últimos 38 años.

Otro caso se dio en la grabación de El Escuinapense, por Julio Preciado, acompañado por la Banda El Recodo de don Cruz Lizárraga. Tampoco se respetó la letra y se cambió el nombre del poblado La Estacada por La Estaca, población que no existe en todo Escuinapa. La estrofa dice: Que vivan las pesquerías/ que le dan vida a mi gente:/ Los Sábalos, La Estacada,/El Maíz y Salsipuedes”. Y quedó: Que vivan las pesquerías/ que le dan vida a mi gente:/ Los Sábalos y La estaca,/ El Maíz y Salsipuedes”. ¿Qué puritano acomplejado no soportó el sugestivo nombre de La Estacada relacionándolo con una agresión sexual y desapareció el nombre del pueblo que sí existe, cambiándolo con el de otro que no existe? Nacho Millán, que fue el primero en grabar El Escuinapense, sí respetó la letra original. Lástima por la grabación de la Banda El Recodo. Prejuicio, dice el Diccionario, es juicio previo, decisión prematura, opinión preconcebida, generalmente negativa hacia algo o alguien. Esta barbarie o falta de cultura, se equipara con otra en mi municipio (Concordia) igualmente con connotación sexual: el poblado donde nació Fructuoso Gándara, el compositor de la hermosa danza “Cuando dos almas”, se llamaba La Barrigona, pero el prejuicio hizo que le cambiaran el nombre por el de La Concepción, más “decente”.

Del mismo modo, otra actitud prejuiciada se dio para que José Ángel Ledesma Quintero “El Coyote” (de Coyotitán, municipio de San Ignacio) no grabara el son El San Ignacense, porque en él se menciona la sierra de San Juan, y de ese rumbo era originario el fallecido narcotraficante “El Cochi Loco” (no fuera a pensarse que era una canción compuesta a éste y no al municipio).

Así tenemos, pues, que existen prejuicios lingüísticos contra el regionalismo “simpleras”, prejuicios sexuales contra la palabra “estacada” y hasta prejuicios políticos contra el himno de Sinaloa (un maestro del CBTIS de Guasaveme informó el año pasado que cuando ganó allí en las elecciones antepasadas el PRI se prohibió el Himno Oficial del Estado porque dijeron que era “el himno de Malova”). ¿Qué tal?